Cómo leer más rápido entendiendo lo que lees

Enmetro

El otoño es la época del regreso a la rutina, a las clases si todavía somos estudiantes, a leer ya no tanto por placer, sino por obligación. Y ahí, a veces nos gustaría ser como el robot de 'Cortocircuito' y leernos tres libros en cinco minutos, pero nuestro cerebro no funciona así. Aunque sí se le puede adiestrar para que lea más rápido y para que entienda lo que lee, que es el gran quid de la cuestión. Porque leer muy rápido y no enterarse de nada, al final, es como si no supiéramos leer.

Se considera que la velocidad de lectura media está entre unas 200 y 300 palabras por minuto, pero para cada persona puede ser diferente. No sólo dependerá de lo acostumbrados que estemos a leer, de si lo hacemos en nuestra lengua materna o en otra, de si el vocabulario utilizado nos es familiar o desconocido, de si a nuestro alrededor hay factores externos que nos distraigan… También dependerá de lo entrenados que estén nuestros ojos a leer.

El ojo es más lento que el cerebro

"Lo ideal sería poder leer tan deprisa como surge el pensamiento. Este es siempre mucho más veloz que el proceso de la percepción visual". Así lo apunta Juan Guerrero, responsable en España de Progrentis, un método para mejorar la comprensión lectura que incluye técnicas para que los estudiantes, sobre todo, aprendan a leer más rápido. Los ojos son mucho más lentos leyendo de lo que lo es el cerebro procesando esa información, por lo que acaba "distrayéndose".

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Cuando leemos, nuestros ojos no siguen el texto de una manera continuada, sino que lo hacen a saltos (denominados "saltos de ojo") y haciendo pausas (llamadas "descansos de ojo"). También se detienen en puntos de fijación en los que leen bloques de significado, que pueden ser una palabra, un grupo de palabras o una frase entera. Cuantos más puntos de fijación se hagan, más lenta será la lectura, más interrupciones habrá en el flujo de información hacia el cerebro y la comprensión del texto será peor.

El "truco", por tanto, es entrenar a los ojos para que realicen movimientos más fluidos al leer, para que no se detengan tanto en los puntos de fijación. Guerrero explica sobre esa velocidad lenta de lectura que:

"Normalmente el lector lento, el que lee a razón de 150 a 200 palabras por minuto, aproximadamente, o bien lee de viva voz los vocablos, o bien lo va haciendo mentalmente durante el curso de su lectura, tiene un mal hábito de lectura que dificulta en extremo las cosas: por una parte, disminuye la velocidad lectora, con la consecuente pérdida de tiempo, y por otra, asegura una mala comprensión del pensamiento que se expresa en el texto, ya que la lectura lenta, "palabra por palabra", rompe el pensamiento en pequeños trozos, lo cual hace imposible, o en extremo difícil, captarlo globalmente en su fluido devenir".

Una mayor velocidad de lectura se asocia a una mejor comprensión lectora, y en la búsqueda de esa mayor rapidez leyendo, el objetivo es entender frases enteras, no quedarse atascado en palabras sueltas. Pero antes de ponernos a dar consejos sobre cómo podemos leer con más celeridad, tendremos que averiguar si somos lectores lentos o rápidos.

¿Qué tipo de lector eres?

¿Eres un ratón de biblioteca como Rory Gilmore y te llevas dos libros diferentes para leer en el metro? Para saber si puedes ser el Usain Bolt de los lectores hay trucos que pueden orientarte sobre tu velocidad de lectura. Lo que se suele hacer es tomar un texto de referencia, por ejemplo, del eclipse de superluna de hace unas semanas:

Un eclipse total de superluna se compone de dos fenómenos. Por un lado, que haya luna llena en el perigeo, es decir, el punto más cercano del satélite natural a la Tierra. La órbita de la Luna no es redonda del todo y cuando llega a esa posición cercana, se ve un 14% más grande de lo normal. Esto es lo que se conoce como superluna.

Por otro lado, tenemos un eclipse lunar o lo que es lo mismo: cuando la Tierra se sitúa entre medias de el Sol y la Luna de modo que nuestro planeta bloquea la luz que llega al satélite. En los eclipses solares ocurre al revés: es la Luna quien se pone entre medias y nos crea esas bonitas imágenes donde vemos cómo se interpone por unos momentos delante del astro rey.

Durante un eclipse lunar el satélite atraviesa la sombra de la Tierra. Ésta se compone de dos zonas: la umbra y la penumbra. En la penumbra se podrá apreciar como la Luna entra y sale de la oscuridad absoluta que es la umbra ya que en esta última la luz no llega. Por eso, cuando el satélite se empiece a esconder en el eclipse lunar dará la sensación de que se difumina y poco a poco irá desapareciendo.

Según vaya aproximándose la Luna a la umbra, desde la Tierra veremos que cuando vuelva a aparecer lo hará con un tono ocre y rojo muy intenso. Esto se conoce como luna de sangre, un fenómeno poco común que en su día estaba relacionado con supersticiones y leyendas en todo el mundo. A día de hoy la ciencia ya ha explicado con precisión porqué ocurre.

Contamos las palabras de ese texto, que en este caso son 280, y cronometramos lo que tardamos en leerlas. Luego dividimos el número de palabras por los segundos que nos ha llevado leerlas, y multiplicamos el resultado por 60. Así obtendremos el número de palabras por minuto que leemos, que si están entre 100 y 200, son una velocidad lenta, entre 200 y 300, la media, y por encima de 400, una velocidad rápida.

Cómo leer más rápido

Lectora

Ya sabemos si somos el Correcaminos leyendo, o si queremos mejorar nuestra velocidad de lectura, así que, ahora, sí podemos buscar técnicas o consejos que nos ayuden a conseguirlo. Juan Guerrero apunta que "el buen lector, que no vocaliza y es capaz de captar tres o más palabras con un sólo golpe de vista, podrá captar el significado de las palabras apoyándose en el contexto; así, el lector rápido podrá leer con gran rapidez sin que peligre la perfecta interpretación de las palabras y la comprensión del texto", y es una capacidad que se puede aprender y entrenar.

Lo primero que se suele hacer es intentar eliminar los "vicios" o malos hábitos que podemos haber desarrollado al leer, y que nos ralentizan. Debemos descubrir qué cosas nos impiden una lectura rápida y eficiente. "Nuestros malos hábitos de lectura (vocalización, subvocalización, fijaciones excesivas, retrocesos, etc.) deben ser descubiertos y erradicados", señala Guerrero, que explica después que el método visual de Progrentis "es un programa especializado de entrenamiento ocular y cerebral que puede quintuplicar la velocidad y comprensión lectora", y que consta de tres niveles: Mentor 1, que mejora la decodificación del texto trabajando las fijaciones oculares; Mentor 2, que mejora la comprensión lectora a través de operaciones lectoras, y Mentor 3, que mejora la retención a través de mnemotecnias.

Con la lectura rápida se busca que el lector tenga una comprensión global del texto, y que no se quede atascado en palabras sueltas

Por supuesto, también hay apps y herramientas que ayudan a aumentar nuestra velocidad de lectura, como Spritz, y que probamos en Xataka hace algunos meses, pero vamos a quedarnos con esas técnicas "analógicas", como si dijéramos, que podemos poner en práctica todos los días. Por ejemplo, se recomienda no pronunciar las palabras en voz baja mientras las leemos y evitar la re-lectura de pasajes que acabemos de leer. También hay que intentar desarrollar un espectro de amplio visión en la lectura, es decir, leer varias palabras agrupadas, y hasta utilizar una guía para obligar a nuestros ojos a seguirla, e impedir que salten hacia atrás y vayan haciendo pausas.

Felipe Bernal, creador del método '21 errores de lectura que nunca debes cometer para leer rápido con buena comprensión y cómo solucionarlos', apunta una técnica para leer más rápido basada en un menor número de fijaciones: "lo conveniente es tratar de disminuir el numero de fijaciones con las cuales leemos. Un lector normal realiza tantas fijaciones como espacios en blanco hay entre las palabras (…). Un lector rápido divide mentalmente cada línea en las fijaciones que le resulte cómodo".

El truco está, en parte, en no leer palabras. El Centro de Profesores y Recursos de Mérida tiene una guía para la lectura rápida y eficiente que afirma que:

"Leer palabras es una práctica inútil y un serio estorbo para la verdadera lectura. No hay que leer jamás palabras, y mucho menos ir avanzando en nuestra lectura palabra por palabra, morosamente. En realidad nuestra visión está capacitada para captar conjuntos de palabras, dos, tres y hasta más con un adecuado entrenamiento y de éstas, únicamente su imagen, de forma global".

Algunos trucos para la lectura rápida

Metro

Es habitual que encontremos ejercicios y trucos de diferente tipo para que vayamos poniendo en práctica una mayor velocidad de lectura, que luego son acompañados por algunas preguntas sobre el texto que hemos leído para determinar si lo hemos comprendido, o si simplemente hemos visto palabras, sin entender su significado. Podemos, por ejemplo, incluir palabras incompletas en una frase, para obligarnos a fijarnos en un grupo de ellas para poder entenderla:

Du an e un ecl pse l n r el sat l te atraviesa la s mbra de la T er a

Otra opción es cubrir con una hoja las palabras, dejando sólo visible la parte superior. Permite que realicemos lo que se denomina "lectura espacial", pues nuestro cerebro es capaz de "rellenar" la información que falta e identificar esas palabras, y los conceptos, viendo sólo la mitad superior.

Lo que se busca es que captemos las ideas del texto, más que las palabras. Podemos obligarnos a leer más rápido, aunque al principio no entendamos por completo el texto, utilizando una tarjeta con un hueco en el centro, que sólo nos deje ver una línea de dicho texto. La vamos bajando con un ritmo determinado, y un poco más alto de nuestra velocidad de lectura habitual, para ir obligándonos a reducir las fijaciones, a obtener una imagen global de la frase en lugar de centrarnos en las palabras individuales.

La lectura rápida y el mundo moderno

Es posible que nos preguntemos para qué es necesario que aprendamos a leer más rápido, sin perder la capacidad de comprensión del texto. El propio Juan Guerrero explica que:

"Vivimos en la Era de la Sociedad del Conocimiento, una sociedad inmersa en tecnología y contenido digital, donde el acceso al conocimiento es universal y la comunicación escrita digital es inmediata y sin fronteras. Todo esto está abriendo una brecha en el aprendizaje, la velocidad a la que debo aprender se está separando exponencialmente de la velocidad a la que puedo aprender".

Internet ha ampliado esa brecha cada vez más, y si un profesional quiere seguir formándose y manteniéndose al día con las novedades de su trabajo, no le queda más remedio que buscar y leer mucha información. Guerrero señala que "la habilidad de la lectura se desarrolla a lo largo de la educación primaria, alcanzado su madurez en esta etapa (10-11 años aproximadamente) ya que, usualmente, la técnica de lectura no se perfecciona más. El adulto aumenta su vocabulario y la comprensión de temas más complejos, pero no así la cantidad de información que puede leer. Ahora bien, la cantidad de información que una persona debe leer, para su desarrollo profesional y personal, sí aumenta a lo largo de toda la vida. Esta brecha entre lo que puedo y debo leer motiva déficit de aprendizaje".

El informe PISA, que evalúa la competencia de los estudiantes en diversos ámbitos a nivel internacional, incluyó por primera vez en 2009 la lectura digital, o lo que es lo mismo, la lectura en internet (que incluye la navegación por sus páginas y el manejo de hipervínculos) y de textos electrónicos. En 2012, el informe determinó que, en general, "el rendimiento de los alumnos en lectura digital está estrechamente relacionado con el rendimiento en lectura impresa", y concluyó que "podría aprovecharse el interés y las habilidades de los alumnos en lectura digital para iniciar un 'círculo virtuoso' a través del cual una lectura más frecuente de textos digitales se tradujera en mejores resultados en lectura, lo que a su vez daría lugar a un mayor disfrute de la lectura y también a mejores resultados en lectura impresa".

Imagen | Mo Riza, Scinern, Pedro Ribeiro Simões, Photocapy

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Uno de los aspectos positivos del avance de la tecnología es que suele extenderse a más campos (y bolsillos), siendo uno de ellos el de la estética. No es algo de lo que solamos hablar, pero la incursión de la tecnología en la belleza va llegando a la cosmética de consumo, y hemos aprovechado la feria Viva Technology para ver una aplicación realista y actual de todo esto. Esta feria se ha celebrado en París, y es uno de esos eventos que nos traen a Europa parte de lo que se dejó ver en el CES u otras ferias internacionales (es un consuelo mientras no tengamos la suerte de tener un CES Europa, como lo hay para China). Se trata de un evento de menor envergadura que la feria de Las Vegas, pero supone un concentrado de stands de las principales marcas de telefonía, electrodomésticos, robótica y muchas áreas tecnológicas más, y hemos aprovechado para pulular en torno a las aplicaciones de la tecnología a la belleza y ver el estado actual con algunos ejemplos. Sí, hay un cepillo que "oye" nuestro pelo y nos dice el estado de su salud Cuando visitamos el CES 2017 intentamos ver algo más allá de ordenadores y móviles y reunir algunas de las ideas más llamativas (ordenadores, móviles y otros dispositivos más habituales), y entre ellas había ya alguna dedicada a la belleza. Vimos algunos espejos "inteligentes" y estaba ya el Kérastase Hair Coach, un producto creado con la participación de Withings, el cual hemos podido ver y probar en la feria francesa. Como dijimos en su momento, se trata de un cepillo que integra seis sensores que recogen distintos tipos de información. Aunque lo principal (y lo más visible) es el micrófono que tiene en la parte central de las púas de plástico, dado que "oye" nuestro cabello. Ese elemento central en la parte de las púas es el micrófono. el cepillado del pelo suena de una manera u otra según el estado del mismo, de modo que según esto se diferencia si está roto o dañado y en qué grado ¿Cómo que "oye" nuestro cabello? Según nos explicaron en Kérastase, el cepillado del pelo suena de una manera u otra según el estado del mismo, de modo que según esto se diferencia si está roto o dañado y en qué grado (concretamente la manejabilidad, el encrespamiento, la sequedad, las puntas abiertas y la rotura). Junto con la información de los sensores (que sincroniza por wifi o Bluetooth), esto proporciona un diagnóstico de la salud de nuestro pelo que podemos ver en la app propia, a modo de porcentaje representativo de este dato, pudiendo hacer un seguimiento. La pantalla principal de la app del Hair Coach Smart. En la parte superior muestra el porcentaje de salud capilar, y en la inferior las distintas valoraciones específicas (rotura, etc.). En cuanto a la app, además de este porcentaje global de salud capilar nos muestra los cuatro niveles de valoración del pelo: daño, rotura, enredos y sequedad. Hay también algo de parte social (compartir estadísticas, etc.) y la posibilidad de recibir asesoramiento dos veces por semana. Puede usarse tanto con pelo mojado como seco (hay sensores de contuctividad que se encarga de detectar esto, dado que el sonido cambia según esté de una manera u otra). En este sentido nos aclararon que es un dispositivo electrónico y no debe sumergirse, aunque pueda usarse sin problemas con el pelo mojado y resista a salpicaduras. La parte "coach" del nombre no es casual, y tiene su significado tanto a nivel de producto como de líneas de desarrollo tecnológico para la marca (como veremos más adelante en profundidad). Entre los elementos que integra hay un acelerómetro y un giroscopio, los cuales detectan el ángulo y la velocidad de cepillado que aplicamos, y esto se procesa junto a la información de presión y la fuerza (lo cual detectan las células triaxiales) del cepillado para decirnos si lo estamos haciendo de la manera adecuada para nuestro caso, pudiéndonos orientar o "entrenar" también a este nivel. Nosotros lo pudimos probar, pero por problemas de conexión en el evento no vimos el resultado del análisis a tiempo real. No obstante, pudimos ver la demo de esto y comprobar que no pesa más que un cepillo normal de esas dimensiones y que es cómodo. De hecho, algo que pudimos ver gracias a los problemas de conexión fue el aviso que el cepillo hace si no conecta bien con la wifi (una pequeña vibración). ¿Y qué costará hacernos este cepillado tan techie con el diagnóstico de nuestra salud capilar? Para presumir hay que invertir, y el Kérastase Hair Coach llega al mercado el próximo mes de septiembre por 189 euros, y en la primera ronda de países se encuentran España, Japón y Estados Unidos entre otros, tanto en venta online como en distribuidores físicos. Tu maquillaje personalizado con colorimetría y una "impresora de maquillaje" Es posible que os pase como a nosotros y que os quedéis mirando un robot o una impresora 3D trabajando como un gato mira a un bicho antes de lanzar la zarpa. Nos pasó eso también en la feria, de hecho pudimos jugar con Pepper, el popular robot de Softbank. Pero en el caso que nos ocupa ahora esa primera vista rápida nos engañó y lo que veíamos no era una impresión 3D, sino la composición de una base de maquillaje personalizada. Ésa era la segunda parte de Tient Particulier, el sistema de creación de una base de maquillaje a la carta según las características de la piel y el toque que el cliente quiera dar. En este caso se trata de un producto bajo la marca Lancôme, que lleva desde 2015 en fase de pruebas en once establecimientos de Estados Unidos y que este año ya llega a las tiendas de manera comercial. No nos va a valorar un ojo humano, sino uno electrónico ¿Y qué tiene de tecnológico esto? Que si nos interesa vamos a ir a uno de estos establecimientos y no nos va a valorar un ojo humano, sino uno electrónico. Concretamente el que integra el colorímetro que se encarga de determinar el tono de nuestra piel sin que la luz interfiera. El colorímetro con el que miden los tres puntos de piel del rostro del cliente (el sensor está en la parte trasera, y se comunica por Bluetooth). Sobre esto nos matizaba Michel Haddad, responsable de equipo Óptica y algoritmos y manager técnico de Tient Particulier, que esta medición garantiza que se obtenga el tono real, a diferencia de si se hubiese optado por una medición del tono no presencial como el envío de una autofoto (la iluminación y el procesado de la fotografía pueden modificar el tono real de la piel). Haddad nos explicaba también que parte de lo que motivó a la marca a investigar en este sentido (en una personalización de maquillaje lo más adecuada posible), fue el hecho de que para cubrir todo el rango de tonos de piel se necesitan unos 650 tonos, y las líneas suelen tener entre 40 u 80 tonos (como en los casos de Lancôme y L'Oréal respectivamente), y que según sus estudios el 50% de consumidores no encuentra el tono adecuado (salvo que se tenga un tono muy estándar). El sistema funciona con un algoritmo de "machine learning" para calcular el "tono perfecto" ¿Cómo se obtiene el grado de personalización? Las mediciones del tono de piel se realizan en tres puntos del rostro (frente, mejilla y barbilla), dado que el tono no es homogéneo. El sistema funciona con un algoritmo de machine learning o aprendizaje artificial y calcula el "tono perfecto" (perfect match), el cual se obtiene con la mezcla de cuatro colores: amarillo, blanco, rojo y negro. Además del tono hay tres niveles de personalización, en cuanto a tipo de piel (grasa, mixta y seca) y la cobertura que desee el cliente. Según el equipo, Tient Particulier puede dar un espectro de 8.000 tonos distintos, que si combinamos con los grados de cobertura y tipo de piel dan un total de 72.000 posibilidades, lo cual queda bastante por encima de las 650-700 que según calculan se necesitan para cubrir todo el rango de tonos de piel. Estos cuatro colores son los que vemos en esa especie de impresora, que en realidad es una máquina con depósitos de estos cuatro colores, los cuales va disponiendo en el bote según la proporción indicada para la muestra. Como añadido al producto se crea un número de referencia correspondiente a dicha muestra y se imprime en una etiqueta personalizada, de modo el tono personalizado que puede pedirse más veces en el futuro. ¿Y cuánto cuesta personalizarse el maquillaje? A falta de que nos aseguren el precio, Haddad nos daba la cifra aproximada de los 90 euros por un frasco de Tient Particulier, y de momento sabemos que llegará primero a Londres (Harrods), el 26 de junio, y posteriormente a París (Galleries Lafayette), el 1 de octubre. El smartphone como espejo, salón de peluquería y chivato del sol El smartphone ha sido una pieza clave en la incursión de la tecnología en el día a día en muchos áreas y la belleza es una de ellas. Aunque en algunos casos veremos que el uso de este dispositivo en la estética se basa en la integración de tecnologías como la realidad aumentada, como en el caso de la app Makeup Genius. Quizás la conozcas o te suene de algo, porque ya lleva un tiempo en las tiendas de apps de Android y iOS y su uso tiene una parte similar a la aplicación de máscaras en Snapchat o Instagram Stories, dado que tira de reconocimiento facial y realidad aumentada para mostrarnos cómo quedaría en nuestro rostro aplicado uno o varios productos de maquillaje a tiempo real, adaptándose a nuestros gestos. El mismo estilo guarda la app Style My Hair, también disponible en dichas tiendas de apps. Como deja adivinar su nombre, se trata de ver cómo quedaría cierto peinado en nuestro rostro sin que nos cueste pasar por tintes o tijeras para comprobarlo. No lo hace a tiempo real como la anterior, pero sí recurre al reconocimiento facial para detectar nuestro rostro, y permite que podamos adaptar los estilos al mismo. Dejando a un lado la cámara delantera, la trasera también puede resultar útil para estar más pendiente del cuidado de nuestra piel, usando el My UV Patch. Este producto es algo más nuevo, aunque en realidad no es un producto tal cual dado que se trata de una iniciativa más fundamentada en la educación y la concienciación sobre las radiaciones solares cuyos elementos (app y parches) son totalmente gratuitos. El My UV Patch. Si tenemos el dorso de la mano húmedo no se pegará bien (como se ve en la foto). Se trata de un parche adhesivo (pero sin pegamentos o adhesivos como una pegatina), resistente al agua, que se pega en la piel por contacto (similar a los tatuajes degradables para niños). Su función viene dada por los tintes fotosensibles de su superficie (el mosaico de tonos azules), es decir, no hay nada electrónico ni integra circuitos. La app de My UV Patch. Al abrirla por primera vez nos pregunta por la conformidad del tratamiento de datos, dado que a continuación nos hace unas preguntas para establecer el tipo de piel. Para funcionar necesita geolocalización (para tomar los datos físicos y meteorológicos). Nosotros pudimos probar el UV Patch tanto en el stand como en exteriores, dado que la app se encuentra ya disponible y nos quedamos una muestra del parche. Según la medición y la app, se llega muy pronto a la dosis máxima de sol (basta con 25 minutos en la playa por la tarde a estas fechas), aunque lo único malo es que es de un material parecido al film transparente de envolver alimentos y se despega con facilidad (o directamente no se pega). El envoltorio del parche. En esta ocasión fuimos con la lección aprendida y antes de ponerlo secamos bien el dorso con un disco de algodón. Tras esto, el parche se adhirió sin problemas. A la izquierda el primer escaneo (tras poner el pie en la playa). A la derecha 30 minutos después de haber andado al sol (tras la primera medición, nos pedirá mediciones en 30 minutos y luego ya 60 minutos en adelante). Lo que nos comentaron es que tienen preparados más diseños (actualmente sólo está disponible en forma de corazón con el mosaico), y que es algo pensado sobre todo para niños (de hecho la app tiene un avatar animado que busca ser un componente simpático y de entretenimiento básico). El escaneo es igual que como cuando usamos el móvil para escanear un código QR, pero necesita una cantidad de luz media para detectarlo (en interiores o de noche no funciona). Así se escanea el parche con la app. La personalización y la orientación, las líneas de desarrollo de la tecnología en la belleza Además de toquetear y probar lo que va llegando a la cosmética de consumo con fundamento tecnológico, pudimos hablar con Giuve Balooch, vicepresidente global de L'Oréal Technology Incubator (la incubadora en adelante), un área que se encarga la investigación y desarrollo de líneas como las que hemos estado viendo, así como de trabajar en conjunto con otras compañías en las mismas. Belooch se licenció en Biología molecular y doctoró en Biomateriales en la Universidad de California, y antes de unirse a L'Oréal estuvo investigando en la industria farmacéutica Nos explicaba que hace cinco años se plantearon en L'Oréal crear una unión entre belleza y tecnología, así como ponerse a pensar en los productos del futuro de este área para el consumidor. Empezaron con la realidad aumentada, planteándose el objetivo de crear algo con lo que los consumidores no tuviesen que fotografiarse y esperar un diagnóstico o valoración, es decir, algo más práctico y a tiempo real (como un espejo), y de ahí salió Makeup Genius. Una de las claves de esta incubadora es que se trata de un equipo equipo multidisplicinar con 30 project managers repartidos por todo el mundo, los cuales son doctores, UX designers, innovación, científicos de datos, físicos, biólogos, docentes, etc. [Los project managers] Interactúan entre ellos, y esta manera de trabajar juntos crea una línea muy fuerte de desarrollo. ¿Por qué en todo el mundo? Porque de este modo se diversifica la manera de trabajar y de hacer aproximaciones a un mismo objetivo; cada uno hace las cosas de una manera y la efectividad es mayor si lo unimos todo. Aunque iba con la agenda muy apretada (y los retrasos en los vuelos no jugaron tampoco a nuestro favor), pudimos hacerle algunas preguntas sobre esta unión entre estética y tecnología. Xataka: ¿cómo habéis ido eligiendo socios y colaboradores (partners)? G. Ballooch: Me gusta conocer a la gente de las empresas y ver si comparten la visión de futuro y la manera de trabajar. Buscamos a empresas especializadas en lo que nos interesa y vemos cómo "traducir" lo que hacen en al área de belleza. Por ejemplo, el caso de Image Metrics (dedicada a la animación) para Makeup Genius, Digital Health para el parche, Withings (wearables) para el cepillo. Es ir y decir (simplificando mucho): "hola, nos gusta cómo hacéis las cosas, ¿qué tal trabajar juntos?". Casi siempre he de ir convenciendo yo; si alguien es bueno, has de convencerle. Si son pequeños, tienen miedo, si son grandes has de convencerles. ¡Me toca insistir! [risas]. Giuve Balooch Xataka: ¿Cuáles son las líneas de de trabajo de la tecnología de la belleza? ¿Cómo lo estáis enfocando en la actualidad y para un futuro próximo? G. B.: De momento hemos establecido dos líneas claras de trabajo: la personalización y la orientación. Los ejemplos los habéis estado viendo: ¿cómo crear un producto perfecto para cada consumidor? De esta premisa nación Tient Particulier Foundation Machine, con lo cual utilizamos la tecnología para hacer llegar al cliente un producto adecuado, teniendo en este caso un 50% de público que no encuentra su maquillaje ideal. ¿Y cómo orientamos al cliente (el llamado coaching)? Por una parte está el My UV Patch, que es un recurso más allá de los índices de UV, y por otro el Hairbrush Coach, que dice al usuario qué calidad tiene su pelo, en qué estado se encuentra y que pueda expresarlo de la manera correcta cuando vaya a su salón de belleza. El futuro es que todos tengamos el producto perfecto, eso debería ser, y éste es un camino de no retorno. Xataka: ¿Qué área tecnológica tendrá más impacto en el futuro de la belleza? G. B.: En la actualidad estamos trabajando los dispositivos conectados, la realidad aumentada y alguna otra área, pero para mí la personalización es lo que más impacto va a tener hablando de la incursión de la tecnología en la estética. Una aproximación similar a la que vemos en medicina, es decir, tener lo adecuado en la cantidad necesaria cuando se necesita, en este caso gracias a los datos y a la tecnología. El futuro es que todos tengamos el producto perfecto, eso debería ser. Éste es un camino de no retorno (la incursión de la tecnología), y el consumidor ha de tener más poder. Al final la tecnología es sólo útil si puedes dar mejores resultados al consumidor, más control sobre sus necesidades y hábitos. En cuanto a nuestra labor actual, no puedo hablar de los productos en los que trabajamos actualmente de manera específica, pero sí de las áreas, y estamos viendo más productos relacionados con la personalización y la orientación. Eso sí, nuestro enfoque es el de trabajar en tantos proyectos como podamos llevar bien, no un montón a la vez y que no estén tan controlados. En un futuro próximo creo que los campos que más van a pesar o a influir son el diseño industrial y salud. El diseño industrial está transformando la manera de consumir y de producir, y la salud está cambiando mucho, y creo que nos hemos de inspirar en ello. Nos fijamos en que Giuve Balooch llevaba un parche distinto al actual UV My Patch. Le preguntamos y nos comentó que están trabajando en otros diseños. Xataka: Nos dejas claro que para ti la tecnología ha influido en el cuidado de la estética y la belleza, pero ¿en qué punto sitúas esta revolución tecnológica? ¿Algún año o momento en concreto? G. B.: En el momento en el que la gente empezó a usar el smartphone como una manera de interactuar con distintas industrias cambió la forma en la que los consumidores usaron y se relacionaron con cualquier producto del hogar, incluyendo los de belleza. El reto con este área incluye muchos aspectos a tener en cuenta: sensaciones, packaging, percepción, emociones, experiencia, eficacia... Todo esto hace que tengamos que hacer una aproximación de la tecnología mucho más constante y cuidadosa. No es como medicina; me duele la cabeza, lo detecto, me tomo un fármaco. Es distinto, son más grados (menos directo o "matemático"). Por eso creo que es una aventura emocionante, y que el boom de la belleza en tecnología está por llegar. Escaneos de piel, realidad aumentada... Son elementos con los que no todo el mundo está familiarizado. También está el hecho de que haya una recogida de datos o información personal en algún caso. ¿Qué sensación tienen los usuarios ante la incursión tecnológica o este beauty tech (como lo categoriza Balooch)?¿Curiosidad? ¿Rechazo? ¿Miedo? G. B.: Nunca está mal hablar de miedo del consumidor en cuanto a los datos, porque actualmente vivimos en un mundo en el que se ha creado una hiperreactividad del consumidor hacia los datos (yo mismo, ¡quiero saber qué se hace con mis datos! Así que sé por dónde vas). El miedo viene de la no transparencia: si hay transparencia, no hay miedo El miedo viene de la no transparencia: si hay transparencia, no hay miedo. En L'Oréal somos muy transparentes en el tratamiento de datos; no guardamos datos personales y tomamos información de manera anónima. Si usas el cepillo o el parche, usamos esos datos para la investigación como un todo, pero no los usamos para hacer target a consumidores, e informamos y solicitamos permiso debidamente en cada caso. Si te tomas la privacidad en serio, los consumidores confían aún más porque tienen el control de sus datos. En ese sentido estamos teniendo buen feedback (con las tecnologías conectadas). Estoy orgulloso de que la compañía sea estricta en el tratamiento de datos, porque no estamos usándolos para estrategias de marketing (el targeting). Tampoco estoy diciendo ni mucho menos que seamos ángeles; somos una empresa y tenemos que crear beneficio, está claro. Pero lo que tratamos es de orientar a los consumidores para que hagan un mejor uso de los productos y de esa manera tienen un mayor vínculo con la compañía que te lo ha vendido. Es decir, no sólo vender, sino que lo que se compre se use bien, y de este modo sea más satisfactorio. Y creo firmemente que los consumidores no tendrán esa sensación de invasión con nuestros productos. Xataka: En resumen: ¿para ti la curiosidad vence al miedo? G. B. Sí, y más que curiosidad, transparencia. Hacerles saber cuándo se van a guardar sus datos, ser claros con eso. De momento hay buen recibimiento y estamos contentos con ello. Un posible futuro de algoritmos, sensores y dispositivos inteligentes en nuestro día a día frente al espejo Es interesante ver la aplicación de tecnologías que están ahora mismo bastante en auge (y aplicándose cada vez más en lo cotidiano) en la estética, cosmética y belleza en general, sobre todo viendo que son productos que llegan al mercado y no todo proyectos o ideas en estudio. Sobre todo viendo las herramientas que podemos usar en el smartphone, un dispositivo que solemos tener siempre a mano (y la realidad aumentada no es muy exigente en cuanto a requisitos técnicos del mismo). Faltará ver la acogida que tienen en el mercado y si realmente esa curiosidad puede al reparo que un usuario pueda tener, bien por la tecnología en sí, por el precio o por el tema de los datos que comentábamos, lo cual será otro asunto a seguir. Es decir, el tratamiento de la información y la transparencia que las empresas muestran al respecto, ya que por precedentes de mala praxis como el de los vibradores We-vibe es lógico que sea un aspecto a tener en cuenta. Veremos si el cepillo es el primero de otros utensilios domésticos para el cuidado del físico que se "hace inteligente" y si en lo posterior los sensores, algoritmos u otras herramientas tienen cabida en algún otro. Y sobre todo si la tecnología en este área sigue evolucionando y se democratiza o normaliza, sin que quede sólo en círculos especializados. 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