Las siete discusiones sobre si ‘Mass Effect: Andromeda’ está a la altura de la saga

Mass Effect: Andromeda

Ya lo tenemos aquí: el lanzamiento polémico del año en el terreno de los videojuegos ha tardado poco en llegar y, definitivamente, es una lástima que el protagonista haya sido ‘Mass Effect: Andromeda’.

‘Mass Effect’ es una saga muy querida. BioWare supo crear toda una space opera en forma de RPG de acción cuya trilogía inicial acabó convirtiéndose en una de las más aclamadas por crítica y comunidad. ¿Qué ha ido mal en ‘Mass Effect: Andromeda’ para que haya levantado tanta polémica no sólo antes de salir a la venta, sino antes incluso de que hoy mismo llegaran los primeros análisis?

Sólo el tiempo acabará sacando a relucir toda la verdad tras el desarrollo de ‘Mass Effect: Andromeda’, pero con los datos de que disponemos ahora mismo podemos empezar a intuir parte de lo sucedido. Y aquí hay dos claves a tener en cuenta: por un lado, el equipo de desarrollo no es el mismo que el de la trilogía inicial, no es el equipo principal de BioWare, y por el otro resulta que han tenido que crearlo todo desde cero al pasar de Unreal a Frostbite como motor gráfico.

Pero vayamos a las principales discusiones que está generando el juego.

Las animaciones faciales de Mass Effect: Andromeda son horribles

Este tema explotó a finales de la semana pasada cuando, gracias al programa EA Access en Xbox One y Origin Access en PC, todo el que quisiera tenía ya la oportunidad de jugar a las primeras horas de ‘Mass Effect: Andromeda’. Fue entonces cuando se empezaron a detectar sus extrañas animaciones faciales y, como es lógico, a surgir memes de todo tipo.

En este vídeo podemos ver varios ejemplos:

Lo peor del asunto es que estas animaciones faciales no son mejores que las que ya vimos en el primer ‘Mass Effect’, un juego lanzado hace diez años:

Tras haber jugado durante cerca de 40 horas, puedo afirmar que, en efecto, las animaciones faciales son muy malas. En un juego con pocas secuencias de diálogos esto podría pasar por alto con mayor facilidad, pero precisamente estamos ante una saga donde las conversaciones y los primeros planos de los personajes son una parte esencial.

Técnicamente, ¿está a la altura de la saga?

Otro de los puntos sobre los que se está hablando es su apartado técnico más allá de esas animaciones faciales. El motor Frostbite le ha permitido al equipo de desarrollo crear planetas verdaderamente alucinantes, ahí creo que pocas pegas podemos poner, pero el juego tiene otro tipo de problemas a este nivel.

Mass Effect: Andromeda

En PS4 he podido comprobar que tiene ciertos problemas de rendimiento que hacen bajar el framerate, que en principio está bloqueado en los 30fps. Aquí hay un breve análisis de rendimiento en consola durante las primeras horas de juego, donde no hay demasiados picos, pero más adelante sí me los he encontrado más acusados:

Además de estos problemas puntuales de rendimiento, también es cierto que cuenta con algunos bugs en otro tipo de animaciones. Este vídeo rescata unos pocos:

¿Es buena su historia? ¿Está bien contada?

Todo fan de ‘Mass Effect’, y de los juegos de BioWare en general, busca buenas historias en sus RPG. Con la trilogía original consiguieron atraparnos gracias a esa brutal historia en la que una antigua raza de máquinas avanzadas aniquilaba cualquier civilización orgánica cada 50.000 años. Así explicado ya impresiona, no os quiero ni contar lo que es vivirlo con un mando en las manos.

‘Mass Effect: Andromeda’ deja atrás todo aquello, nos lleva a una nueva galaxia, introduce una plantilla totalmente nueva de personajes, y nos propone descubrir nuevos planetas en los que establecernos. No es una mala historia, a pesar de que ya la hemos jugado, visto y leído en otras obras, y además tiene un par de giros que a mí me han resultado interesantes.

En cualquier caso, hay que reconocer que ni el guión está demasiado bien escrito, ni los diálogos son muy buenos. De hecho hay muchos de ellos que dan algo de vergüenza, entre otras por la rebaja general en el tono del juego con respecto al resto de entregas. Se hecha en falta algo más de peso, de gravedad, una base que desde el principio asiente bien los mimbres y a partir de ahí vaya tirando del hilo.

Tal y como sucede con el apartado técnico, donde el juego es capaz de lo mejor y de lo peor, hay partes de la historia y de los diálogos que están bien y son interesantes, y otras no tanto. Esa inconsistencia es la que nos deja con una sensación agridulce.

Mass Effect: Andromeda

¿Qué pasa con el sistema de combate?

Para esta ocasión, el protagonista cuenta con un jetpack que le permite saltar a gran altura, mantenerse en el aire durante unos segundos y realizar un movimiento rápido en cualquier dirección para esquivar los ataques.

A esto se le suman las habilidades de combate, bióticas o tecnológicas más un perfil que potencia cada una de ellas para que podamos ajustarlo todo a nuestro estilo de juego: más agresivo, con menos peso en las armas, más defensivo y usando sólo poderes bióticos, etc.

El problema viene cuando muchos de los enfrentamientos están mal planteados. Todo lo que Ryder puede hacer se queda en nada si lo que tenemos delante es un escenario pequeño y pasillero. Por contra, aquellos tiroteos que se producen en espacios más grandes y con posibilidades de movimiento, lucen con un brillo especial.

El nuevo sistema de conversaciones

‘Mass Effect: Andromeda’, tal y como sucede en las tres entregas anteriores, cuenta con un sistema de conversaciones en el que podemos elegir no sólo la respuesta, sino el tono de la misma. En este caso hay una evolución clara. Donde antes todo se basaba en un sistema de moral (bien vs mal), ahora hay hasta cuatro tipos de respuestas: emocionales, lógicas, casuales o profesionales.

Eso añade una capa más de personalización, puesto que disponemos de más opciones con las que reflejar nuestra propia personalidad, pero por la razón que sea el equipo de desarrollo ha decidido que el impacto de nuestras decisiones no sea tan profundo como en las anteriores entregas.

Y aquí volvemos al tema de los diálogos: hay personajes como Jaal que nos darán pistas interesante sobre la cultura de los angara, una de las tres nuevas razas que introduce ‘Mass Effect: Andromeda’, pero por otro lado nos encontraremos con conversaciones aburridas e incluso líneas de diálogo un tanto bochornosas. En este sentido es Liam quien se lleva la palma con sus tonterías, menudo personaje más estereotipado y prescindible.

Mass Effect: Andromeda

¿Y el lado RPG de Mass Effect: Andromeda?

Otra de las cosas de las que se está hablando es si estamos ante un buen RPG o no. Eurogamer, por ejemplo, dice que es el peor RPG de BioWare así, sin paños calientes.

Lo cierto es que en toda la saga ‘Mass Effect’ tiene más peso la propia historia y cómo avanza que todas las actividades paralelas que la mayoría de los RPG más tradicionales nos ofrecen. Y ‘Mass Effect: Andromeda’ no es una excepción.

El principal problema aquí es que el sistema de menús y gestión de inventario, investigación y desarrollo es de lo peorcito que hemos visto en los últimos años. Todo es demasiado confuso. Nada invita a pasar un rato viendo qué podemos desarrollar o mejorar en lo relativo a equipo (armas, armaduras, aumentos, etc.) y al final eso se traduce en que, más allá de las subidas de nivel del personaje que nos permiten desbloquear y mejorar habilidades, pasemos de largo de todo lo relacionado con la gestión de recursos, comercio, etc.

Un juego que mejora a medida que se acerca al final

Las primeras horas de juego tienen un problema evidente cuando no logran transmitir las mejores sensaciones. De hecho, habiendo completado la campaña, creo que esa prueba de diez horas que ofrece EA a través de su Access casi perjudica más al juego que otra cosa. Porque durante sus primeros compases todo es bastante blando.

Poco a poco la historia va cogiendo fuerza y, salvo momentos puntuales repartidos aquí y allá, la cosa no explota realmente hasta el último tramo del juego. En mi caso, eso significa que la sensación final que me ha transmitido el juego no es mala. No es un juego desastroso, ni mucho menos, pero tampoco la obra maestra que nos hubiera gustado jugar a los que amamos la trilogía original. Es como si quisiera abarcar mucho y se hubiera quedado a medio gas en casi todo.

En definitiva, creo que al juego le hubiera sentado bien al menos un año más de desarrollo para pulir todas esas aristas que tiene.

En VidaExtra | Análisis de Mass Effect: Andromeda, ¿es esto lo mejor que puede darnos la saga?

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Las siete discusiones sobre si 'Mass Effect: Andromeda' está a la altura de la saga

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Aunque en algunos casos veremos que el uso de este dispositivo en la estética se basa en la integración de tecnologías como la realidad aumentada, como en el caso de la app Makeup Genius. Quizás la conozcas o te suene de algo, porque ya lleva un tiempo en las tiendas de apps de Android y iOS y su uso tiene una parte similar a la aplicación de máscaras en Snapchat o Instagram Stories, dado que tira de reconocimiento facial y realidad aumentada para mostrarnos cómo quedaría en nuestro rostro aplicado uno o varios productos de maquillaje a tiempo real, adaptándose a nuestros gestos. El mismo estilo guarda la app Style My Hair, también disponible en dichas tiendas de apps. Como deja adivinar su nombre, se trata de ver cómo quedaría cierto peinado en nuestro rostro sin que nos cueste pasar por tintes o tijeras para comprobarlo. No lo hace a tiempo real como la anterior, pero sí recurre al reconocimiento facial para detectar nuestro rostro, y permite que podamos adaptar los estilos al mismo. Dejando a un lado la cámara delantera, la trasera también puede resultar útil para estar más pendiente del cuidado de nuestra piel, usando el My UV Patch. Este producto es algo más nuevo, aunque en realidad no es un producto tal cual dado que se trata de una iniciativa más fundamentada en la educación y la concienciación sobre las radiaciones solares cuyos elementos (app y parches) son totalmente gratuitos. El My UV Patch. Si tenemos el dorso de la mano húmedo no se pegará bien (como se ve en la foto). Se trata de un parche adhesivo (pero sin pegamentos o adhesivos como una pegatina), resistente al agua, que se pega en la piel por contacto (similar a los tatuajes degradables para niños). Su función viene dada por los tintes fotosensibles de su superficie (el mosaico de tonos azules), es decir, no hay nada electrónico ni integra circuitos. La app de My UV Patch. Al abrirla por primera vez nos pregunta por la conformidad del tratamiento de datos, dado que a continuación nos hace unas preguntas para establecer el tipo de piel. Para funcionar necesita geolocalización (para tomar los datos físicos y meteorológicos). Nosotros pudimos probar el UV Patch tanto en el stand como en exteriores, dado que la app se encuentra ya disponible y nos quedamos una muestra del parche. Según la medición y la app, se llega muy pronto a la dosis máxima de sol (basta con 25 minutos en la playa por la tarde a estas fechas), aunque lo único malo es que es de un material parecido al film transparente de envolver alimentos y se despega con facilidad (o directamente no se pega). El envoltorio del parche. En esta ocasión fuimos con la lección aprendida y antes de ponerlo secamos bien el dorso con un disco de algodón. Tras esto, el parche se adhirió sin problemas. A la izquierda el primer escaneo (tras poner el pie en la playa). A la derecha 30 minutos después de haber andado al sol (tras la primera medición, nos pedirá mediciones en 30 minutos y luego ya 60 minutos en adelante). Lo que nos comentaron es que tienen preparados más diseños (actualmente sólo está disponible en forma de corazón con el mosaico), y que es algo pensado sobre todo para niños (de hecho la app tiene un avatar animado que busca ser un componente simpático y de entretenimiento básico). El escaneo es igual que como cuando usamos el móvil para escanear un código QR, pero necesita una cantidad de luz media para detectarlo (en interiores o de noche no funciona). Así se escanea el parche con la app. La personalización y la orientación, las líneas de desarrollo de la tecnología en la belleza Además de toquetear y probar lo que va llegando a la cosmética de consumo con fundamento tecnológico, pudimos hablar con Giuve Balooch, vicepresidente global de L'Oréal Technology Incubator (la incubadora en adelante), un área que se encarga la investigación y desarrollo de líneas como las que hemos estado viendo, así como de trabajar en conjunto con otras compañías en las mismas. Belooch se licenció en Biología molecular y doctoró en Biomateriales en la Universidad de California, y antes de unirse a L'Oréal estuvo investigando en la industria farmacéutica Nos explicaba que hace cinco años se plantearon en L'Oréal crear una unión entre belleza y tecnología, así como ponerse a pensar en los productos del futuro de este área para el consumidor. Empezaron con la realidad aumentada, planteándose el objetivo de crear algo con lo que los consumidores no tuviesen que fotografiarse y esperar un diagnóstico o valoración, es decir, algo más práctico y a tiempo real (como un espejo), y de ahí salió Makeup Genius. Una de las claves de esta incubadora es que se trata de un equipo equipo multidisplicinar con 30 project managers repartidos por todo el mundo, los cuales son doctores, UX designers, innovación, científicos de datos, físicos, biólogos, docentes, etc. [Los project managers] Interactúan entre ellos, y esta manera de trabajar juntos crea una línea muy fuerte de desarrollo. ¿Por qué en todo el mundo? Porque de este modo se diversifica la manera de trabajar y de hacer aproximaciones a un mismo objetivo; cada uno hace las cosas de una manera y la efectividad es mayor si lo unimos todo. Aunque iba con la agenda muy apretada (y los retrasos en los vuelos no jugaron tampoco a nuestro favor), pudimos hacerle algunas preguntas sobre esta unión entre estética y tecnología. Xataka: ¿cómo habéis ido eligiendo socios y colaboradores (partners)? G. Ballooch: Me gusta conocer a la gente de las empresas y ver si comparten la visión de futuro y la manera de trabajar. Buscamos a empresas especializadas en lo que nos interesa y vemos cómo "traducir" lo que hacen en al área de belleza. Por ejemplo, el caso de Image Metrics (dedicada a la animación) para Makeup Genius, Digital Health para el parche, Withings (wearables) para el cepillo. Es ir y decir (simplificando mucho): "hola, nos gusta cómo hacéis las cosas, ¿qué tal trabajar juntos?". Casi siempre he de ir convenciendo yo; si alguien es bueno, has de convencerle. Si son pequeños, tienen miedo, si son grandes has de convencerles. ¡Me toca insistir! [risas]. Giuve Balooch Xataka: ¿Cuáles son las líneas de de trabajo de la tecnología de la belleza? ¿Cómo lo estáis enfocando en la actualidad y para un futuro próximo? G. B.: De momento hemos establecido dos líneas claras de trabajo: la personalización y la orientación. Los ejemplos los habéis estado viendo: ¿cómo crear un producto perfecto para cada consumidor? De esta premisa nación Tient Particulier Foundation Machine, con lo cual utilizamos la tecnología para hacer llegar al cliente un producto adecuado, teniendo en este caso un 50% de público que no encuentra su maquillaje ideal. ¿Y cómo orientamos al cliente (el llamado coaching)? Por una parte está el My UV Patch, que es un recurso más allá de los índices de UV, y por otro el Hairbrush Coach, que dice al usuario qué calidad tiene su pelo, en qué estado se encuentra y que pueda expresarlo de la manera correcta cuando vaya a su salón de belleza. El futuro es que todos tengamos el producto perfecto, eso debería ser, y éste es un camino de no retorno. Xataka: ¿Qué área tecnológica tendrá más impacto en el futuro de la belleza? G. B.: En la actualidad estamos trabajando los dispositivos conectados, la realidad aumentada y alguna otra área, pero para mí la personalización es lo que más impacto va a tener hablando de la incursión de la tecnología en la estética. Una aproximación similar a la que vemos en medicina, es decir, tener lo adecuado en la cantidad necesaria cuando se necesita, en este caso gracias a los datos y a la tecnología. El futuro es que todos tengamos el producto perfecto, eso debería ser. Éste es un camino de no retorno (la incursión de la tecnología), y el consumidor ha de tener más poder. Al final la tecnología es sólo útil si puedes dar mejores resultados al consumidor, más control sobre sus necesidades y hábitos. En cuanto a nuestra labor actual, no puedo hablar de los productos en los que trabajamos actualmente de manera específica, pero sí de las áreas, y estamos viendo más productos relacionados con la personalización y la orientación. Eso sí, nuestro enfoque es el de trabajar en tantos proyectos como podamos llevar bien, no un montón a la vez y que no estén tan controlados. En un futuro próximo creo que los campos que más van a pesar o a influir son el diseño industrial y salud. El diseño industrial está transformando la manera de consumir y de producir, y la salud está cambiando mucho, y creo que nos hemos de inspirar en ello. Nos fijamos en que Giuve Balooch llevaba un parche distinto al actual UV My Patch. Le preguntamos y nos comentó que están trabajando en otros diseños. Xataka: Nos dejas claro que para ti la tecnología ha influido en el cuidado de la estética y la belleza, pero ¿en qué punto sitúas esta revolución tecnológica? ¿Algún año o momento en concreto? G. B.: En el momento en el que la gente empezó a usar el smartphone como una manera de interactuar con distintas industrias cambió la forma en la que los consumidores usaron y se relacionaron con cualquier producto del hogar, incluyendo los de belleza. El reto con este área incluye muchos aspectos a tener en cuenta: sensaciones, packaging, percepción, emociones, experiencia, eficacia... Todo esto hace que tengamos que hacer una aproximación de la tecnología mucho más constante y cuidadosa. No es como medicina; me duele la cabeza, lo detecto, me tomo un fármaco. Es distinto, son más grados (menos directo o "matemático"). Por eso creo que es una aventura emocionante, y que el boom de la belleza en tecnología está por llegar. Escaneos de piel, realidad aumentada... Son elementos con los que no todo el mundo está familiarizado. También está el hecho de que haya una recogida de datos o información personal en algún caso. ¿Qué sensación tienen los usuarios ante la incursión tecnológica o este beauty tech (como lo categoriza Balooch)?¿Curiosidad? ¿Rechazo? ¿Miedo? G. B.: Nunca está mal hablar de miedo del consumidor en cuanto a los datos, porque actualmente vivimos en un mundo en el que se ha creado una hiperreactividad del consumidor hacia los datos (yo mismo, ¡quiero saber qué se hace con mis datos! Así que sé por dónde vas). El miedo viene de la no transparencia: si hay transparencia, no hay miedo El miedo viene de la no transparencia: si hay transparencia, no hay miedo. En L'Oréal somos muy transparentes en el tratamiento de datos; no guardamos datos personales y tomamos información de manera anónima. Si usas el cepillo o el parche, usamos esos datos para la investigación como un todo, pero no los usamos para hacer target a consumidores, e informamos y solicitamos permiso debidamente en cada caso. Si te tomas la privacidad en serio, los consumidores confían aún más porque tienen el control de sus datos. En ese sentido estamos teniendo buen feedback (con las tecnologías conectadas). Estoy orgulloso de que la compañía sea estricta en el tratamiento de datos, porque no estamos usándolos para estrategias de marketing (el targeting). Tampoco estoy diciendo ni mucho menos que seamos ángeles; somos una empresa y tenemos que crear beneficio, está claro. Pero lo que tratamos es de orientar a los consumidores para que hagan un mejor uso de los productos y de esa manera tienen un mayor vínculo con la compañía que te lo ha vendido. Es decir, no sólo vender, sino que lo que se compre se use bien, y de este modo sea más satisfactorio. Y creo firmemente que los consumidores no tendrán esa sensación de invasión con nuestros productos. Xataka: En resumen: ¿para ti la curiosidad vence al miedo? G. B. Sí, y más que curiosidad, transparencia. Hacerles saber cuándo se van a guardar sus datos, ser claros con eso. De momento hay buen recibimiento y estamos contentos con ello. Un posible futuro de algoritmos, sensores y dispositivos inteligentes en nuestro día a día frente al espejo Es interesante ver la aplicación de tecnologías que están ahora mismo bastante en auge (y aplicándose cada vez más en lo cotidiano) en la estética, cosmética y belleza en general, sobre todo viendo que son productos que llegan al mercado y no todo proyectos o ideas en estudio. Sobre todo viendo las herramientas que podemos usar en el smartphone, un dispositivo que solemos tener siempre a mano (y la realidad aumentada no es muy exigente en cuanto a requisitos técnicos del mismo). Faltará ver la acogida que tienen en el mercado y si realmente esa curiosidad puede al reparo que un usuario pueda tener, bien por la tecnología en sí, por el precio o por el tema de los datos que comentábamos, lo cual será otro asunto a seguir. Es decir, el tratamiento de la información y la transparencia que las empresas muestran al respecto, ya que por precedentes de mala praxis como el de los vibradores We-vibe es lógico que sea un aspecto a tener en cuenta. Veremos si el cepillo es el primero de otros utensilios domésticos para el cuidado del físico que se "hace inteligente" y si en lo posterior los sensores, algoritmos u otras herramientas tienen cabida en algún otro. Y sobre todo si la tecnología en este área sigue evolucionando y se democratiza o normaliza, sin que quede sólo en círculos especializados. 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