{"id":1115806,"date":"2024-10-08T21:12:47","date_gmt":"2024-10-09T00:12:47","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/10\/08\/el-che-guevara-quiere-verte-en-el-parque-de-las-heras\/"},"modified":"2024-10-08T21:12:47","modified_gmt":"2024-10-09T00:12:47","slug":"el-che-guevara-quiere-verte-en-el-parque-de-las-heras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/10\/08\/el-che-guevara-quiere-verte-en-el-parque-de-las-heras\/","title":{"rendered":"El Che Guevara quiere verte (en el Parque de Las Heras)"},"content":{"rendered":"<p>En Potrerillos, la villa de monta\u00f1a donde el turismo mendocino encuentra su lugar en el mundo, el hombre escuch\u00f3 por radio los avatares de la revoluci\u00f3n cubana. Aquellos relatos que retumbaron en la Cordillera fueron suficientes para llevarlo de viaje al Caribe decidido a sumarse a las huestes del \u2018Hombre nuevo\u2019. Ciro Bustos, el mendocino que descansaba en Potrerillos, se present\u00f3 ante Ernesto Guevara y le dijo: <br \/>_ Comandante, estoy a su servicio.<\/p>\n<p>Sumado a la gesta de pura voluntad, Ciro Bustos se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en \u2018El Pelao\u2019, el hombre de casi dos metros y una manos tan grandes como nadie jam\u00e1s vio. Sigiloso, de hablar pausado, su cautela llam\u00f3 la atenci\u00f3n del hombre de Alta Gracia. Apenas percibi\u00f3 sus habilidades, se lo encomend\u00f3 al otro cordob\u00e9s de la Revoluci\u00f3n, a Alberto Granados. Granados y Ciro Bustos pusieron cuerpo y alma en construir espacios de educaci\u00f3n y en educar. Y cuando todo eso fue hecho, Guevara encontr\u00f3 en el mendocino Bustos al hombre ideal para hacer la revoluci\u00f3n en su pa\u00eds de origen. Sus silencios justos, su mirada desconcertante, la confianza que inspiraba y un alt\u00edsimo grado de serenidad fueron las condiciones del mendoncino que lo pusieron en un lugar inesperado de la historia mundial.<\/p>\n<figure><figcaption>Ciro Bustos. Foto: Revista Sudestada.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Su retorno a la Argentina despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo en Cuba fue por pedido de su jefe Guevara. Era hora de organizar la revoluci\u00f3n al Sur del continente. Y el lugar donde encontrar los mejores cuadros, los m\u00e1s formados y comprometidos, era C\u00f3rdoba. Y a C\u00f3rdoba lleg\u00f3 Ciro Bustos. Primero Bell Ville, despu\u00e9s el Cerro de las Rosas. All\u00ed se reuni\u00f3 con los j\u00f3venes que hab\u00edan formado Pasado y presente, un espacio de reflexi\u00f3n y militancia escindido del comunismo argentino. Jos\u00e9 Mar\u00eda Aric\u00f3, Oscar del Barco, Toto Schmucler, Francisco Delich -futuro rector de la UNC y la UBA-, y Samuel Kiskosvsky, entre otros, escucharon sus planes.<\/p>\n<p>El proyecto era simple: iniciar una guerrilla rural como hab\u00eda sido la de Castro en Cuba, pero ahora en Salta y con el apoyo fundamental de los cordobeses, que escucharon atentos hasta que Ciro, como \u00e9l mismo reconoci\u00f3, sac\u00f3 su as escondido debajo de la manga:<\/p>\n<p>_ Detr\u00e1s de todo esto est\u00e1 Guevara, que est\u00e1 dispuesto a venir cuando sea el momento.<\/p>\n<p>No hubo m\u00e1s dudas. De aquel encuentro llegar\u00eda el EGP, el frustrado Ej\u00e9rcito Guerrillero del Pueblo, con Massetti a la cabeza, los fusilamientos en la propia tropa, las persecuciones, la huida y el vivir a escondidas. Bustos era el enviado del Che a  Am\u00e9rica del Sur, \u00a1escondanl\u00f3!<\/p>\n<p>As\u00ed, escondido, vivi\u00f3 a\u00f1os Ciro Bustos, yendo y viniendo por la causa. Una de sus \u00faltimas viviendas en C\u00f3rdoba fue en barrio Maip\u00fa, alquilada por su abogado Horacio Lonatti. \u2018El Pelao\u2019 simulaba una vida que no era. Pero en C\u00f3rdoba la pasaba bien: mendocinos y cordobeses siempre han conjugado.<\/p>\n<p>Y fue en esa casa de barrio Maip\u00fa, en el absoluto sigilo en el que viv\u00eda, que Ciro Bustos, a\u00f1os despu\u00e9s de la fracasada experiencia del EGP, comenz\u00f3 a recibir mensajes de alguien, de una mujer, que necesitaba verlo. Que ten\u00eda un mensaje urgente. Que era preciso que se encontraran.<\/p>\n<p>Por razones de seguridad la cita no fue f\u00e1cil de consumar. Hubo una y mil estrategias. Horarios cruzados, un sin fin de lugares distintos en toda C\u00f3rdoba. Despu\u00e9s de haber puesto en pr\u00e1ctica todas las t\u00e1cticas  para saber que no se trataba de nadie de la CIA ni de la Polic\u00eda Federal, Ciro Bustos se encontr\u00f3 finalmente con la mujer en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Ella era joven, ten\u00eda menos de 30 a\u00f1os y un aspecto f\u00edsico que la alejaba los c\u00e1nones latinoamericanos. La confusi\u00f3n fue mayor cuando Ciro Bustos la escuch\u00f3 hablar. El castellano de la mujer estaba cruzado por su alem\u00e1n de origen. Sabr\u00eda Bustos, meses despu\u00e9s, que la mujer en cuesti\u00f3n que lo cit\u00f3 a  la vera del r\u00edo Suqu\u00eda se llamaba Tamara B\u00fcnke y su nombre de guerra con el que pasar\u00eda a la posteridad era Tania. All\u00ed, con el r\u00edo apenas crecido por las \u00faltimas lluvias, con porte de guerrera y en cortas palabras,  en el Parque Las Heras de la ciudad de C\u00f3rdoba, Tamara B\u00fcnke le dijo:<\/p>\n<p>_ El Che quiere verte.<\/p>\n<p>Ciro Bustos, supo, en nuestro Parque Las Heras, que Guevara iniciaba revoluci\u00f3n en Bolivia y que \u00e9l deb\u00eda viajar cuanto antes. Informaciones posteriores indican que la alemana habr\u00eda sido una esp\u00eda al servicio de la Alemania comunista.<\/p>\n<p>La historia que sigue es m\u00e1s conocida. Bustos lleg\u00f3 a la selva boliviana, Guevara reprendi\u00f3 a Tania porque sus palabras no fueron exactas -debi\u00f3 decir \u2018tu jefe quiere verte\u2019, no \u2018el Che quiere verte\u2019-, Bustos baj\u00f3 nuevamente a la urbanidad y fue cazado por los uniformados bolivianos junto a Regis Debray. En aquella sesiones de tortura Bustos se vio obligado, por su condici\u00f3n de artista, a dibujar una serie de guerrilleros y esa fue la prueba de la presencia de Guevara en el pa\u00eds y su posterior asesinato.<\/p>\n<p>Eso fue suficiente para que el mundo lo acusara de traici\u00f3n. Fue una presa f\u00e1cil, dijo Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez, para atribuirle el papel de Judas. Guevara fue apresado y asesinado, al igual que Tania, Tamara Bunke. A quien se le encontr\u00f3, una vez muerta, en el bolsillo trasero de su pantal\u00f3n, un papel en donde de pu\u00f1o y letra se reproduc\u00edan las coplas de Guiterrero, la obra del cordob\u00e9s Carlos Di Fulvio:<\/p>\n<p>Si alguna vez el tiempo<br \/>Calle para siempre tu guitarral<br \/>Sobre tu sue\u00f1o ir\u00e1 el viento<br \/>Quebrando maderas de jacarand\u00e1<br \/>Adi\u00f3s, adi\u00f3s guitarrero<br \/>\u00a1Tu viejo sendero qu\u00e9 rumbo ha \u2018i tomar!<\/p>\n<p>Bustos curs\u00f3 la c\u00e1rcel y el maltrato. Fue deportado y en Chile festej\u00f3 el triunfo de Allende. De nuevo en la Argentina, tuvo que huir ante la llegada de la dictadura. Falleci\u00f3 hace 7 a\u00f1os en su exilio sueco. Jam\u00e1s olvid\u00f3 que el principio del fin de sus sue\u00f1os de juventud y los de toda una generaci\u00f3n alrededor del mundo se iniciaron en nuestro Parque Las Heras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Potrerillos, la villa de monta\u00f1a donde el turismo mendocino encuentra su lugar en el mundo, el hombre escuch\u00f3 por radio los avatares de la revoluci\u00f3n cubana. Aquellos relatos que retumbaron en la Cordillera fueron suficientes para llevarlo de viaje al Caribe decidido a sumarse a las huestes del \u2018Hombre nuevo\u2019. Ciro Bustos, el mendocino que descansaba en Potrerillos, se present\u00f3 ante Ernesto Guevara y le dijo:<br \/>\n_ Comandante, estoy a su servicio.<br \/>\nSumado a la gesta de pura voluntad, Ciro Bustos se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en \u2018El Pelao\u2019, el hombre de casi dos metros y una manos tan grandes como nadie jam\u00e1s vio. Sigiloso, de hablar pausado, su cautela llam\u00f3 la atenci\u00f3n del hombre de Alta Gracia. Apenas percibi\u00f3 sus habilidades, se lo encomend\u00f3 al otro cordob\u00e9s de la Revoluci\u00f3n, a Alberto Granados. Granados y Ciro Bustos pusieron cuerpo y alma en construir espacios de educaci\u00f3n y en educar. 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