{"id":1118704,"date":"2024-10-16T21:52:38","date_gmt":"2024-10-17T00:52:38","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/10\/16\/dia-de-la-lealtad-las-cartas-de-amor-del-17-de-octubre\/"},"modified":"2024-10-16T21:52:38","modified_gmt":"2024-10-17T00:52:38","slug":"dia-de-la-lealtad-las-cartas-de-amor-del-17-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/10\/16\/dia-de-la-lealtad-las-cartas-de-amor-del-17-de-octubre\/","title":{"rendered":"D\u00eda de la Lealtad: las cartas de amor del 17 de octubre"},"content":{"rendered":"<p>\u201cMi adorable tesoro\u201d. As\u00ed iniciaba una de sus misivas Juan Domingo Per\u00f3n desde la mazmorra de la isla Mart\u00edn Garc\u00eda en aquel octubre de 1945. No le dec\u00eda Eva, ni Evita, mucho menos mi amada se\u00f1ora Duarte. Un hombre de cuartel, uniforme y severidad d\u00eda y noche, llamaba a quien era su novia con un amoroso \u201cmi adorable tesoro\u201d.<\/p>\n<p>_ S\u00f3lo cuando estamos apartados de quienes amamos, sabemos cu\u00e1nto les amamos. Desde que te dej\u00e9 ah\u00ed, con el mayor dolor que se pueda imaginar, no he podido sosegar mi desdichado coraz\u00f3n. Ahora s\u00e9 cu\u00e1nto te amo y que no puedo vivir sin ti. Esta inmensa soledad est\u00e1 llena de tu presencia.<\/p>\n<p>No es Neruda. Tampoco una canci\u00f3n del Paz Mart\u00ednez. Per\u00f3n, no es secreto, ten\u00eda evidente facilidad para la escritura. Hab\u00eda publicado varios libros -uno era plagio, se lo hab\u00eda copiado al bisabuelo del inolvidable Juan Forn, pero esa es otra historia-. No obstante, m\u00e1s all\u00e1 de sus habilidades para la pluma, su coraz\u00f3n a cielo abierto mostraba a un hombre distinto al criado en los cuarteles.<\/p>\n<figure><figcaption>La carta de Per\u00f3n a Evita desde su detenci\u00f3n en la isla Mart\u00edn Garc\u00eda.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Adem\u00e1s de amor, Per\u00f3n hablaba, a trav\u00e9s de su carta a Eva, de pol\u00edtica. Aun no era el Per\u00f3n que ser\u00eda con los a\u00f1os, el peronismo era una idea que quiz\u00e1s tan solo retumbaba en su cabeza, Eva ni so\u00f1aba con ser el mito que finalmente fue. Pero Per\u00f3n hablaba de pol\u00edtica con la jovenc\u00edsima Eva y le daba un mensaje que, con los a\u00f1os, tuvo miles de interpretaciones:<\/p>\n<p>_ Escrib\u00ed hoy a Farrell, pidi\u00e9ndole acelerara mi excedencia y, tan pronto salga de aqu\u00ed, nos casaremos y nos iremos a vivir en paz a cualquier sitio\u2026<\/p>\n<p>\u00bfEfectivamente Per\u00f3n pensaba tan s\u00f3lo en recuperar la libertad y huir con Eva? \u00bfEran reales esos deseos en Per\u00f3n, que estaba pronto a convertirse en el m\u00e1rtir de los trabajadores? Quienes lo conocieron e interpretaron su obra dicen que no, que este fragmento de la carta formaba parte de sus estrategias. El hombre detenido sab\u00eda que todo lo que dijera y escribiera ser\u00eda controlado por sus captores. Y que el supuesto deseo de huir con Eva no era m\u00e1s que un enga\u00f1o para los de gorra. Que en la cabeza de Per\u00f3n ya se tramaba el peronismo. Pero los censores de cartas de amor se creyeron la idea buc\u00f3lica de un Per\u00f3n criando vacas y sembrando hortalizas. Le creyeron, y as\u00ed les fue.<\/p>\n<p>_ Dile, por favor a Mercante que hable con Farrell para saber si autorizan que nos vayamos a Chubut.<\/p>\n<p>Para m\u00e1s datos, el general anticipaba su deseo de emigrar a la Patagonia, terru\u00f1o en el que se hab\u00eda criado y hab\u00eda pasado buena parte de sus tiempos iniciales en el Ej\u00e9rcito. Chubut como destino final. Le creyeron. Y as\u00ed les fue.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, un apesadumbrado Per\u00f3n le confiesa a Evita c\u00f3mo pasa las horas en la isla en donde lo tienen prisionero: <br \/>_ Amor m\u00edo, tengo en mi cuarto aquellas peque\u00f1as fotos tuyas y las contemplo todos los d\u00eda con los ojos h\u00famedos. Que no te pase nada o de lo contrario mi vida habr\u00e1 acabado. Cu\u00eddate mucho y no te preocupes por m\u00ed, pero qui\u00e9reme mucho porque necesito tu amor m\u00e1s que nunca\u2026<\/p>\n<p>No hay, en tiempos previos ni posteriores, registros de un Per\u00f3n tan expresivo y entregado a las mieles del amor. Jam\u00e1s dio declaraciones de este tipo en las cientos de entrevistas que lo tuvieron como protagonista. Como criollo alimentado por la solemnidad de sus tiempos, siempre fue reacio a este tipo de expresiones. Pero estar preso, dicen los que lo sufrieron, despierta sentidos que suelen estar ocultos cuando se dispone de libertad.<br \/>\u201cMis \u00faltimas palabras en esta carta -cerrado el reo- ser\u00e1n para pedirte calma. Muchos, much\u00edsimos besos a mi querid\u00edsima chinita. Per\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Horas despu\u00e9s, el 17 de octubre de 1945 dejaba su marca para siempre.<\/p>\n<figure><figcaption>Per\u00f3n y Evita, ya casados, en un yate en 1945 (Photo by Keystone\/Hulton Archive\/Getty Images)<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMi adorable tesoro\u201d. As\u00ed iniciaba una de sus misivas Juan Domingo Per\u00f3n desde la mazmorra de la isla Mart\u00edn Garc\u00eda en aquel octubre de 1945. No le dec\u00eda Eva, ni Evita, mucho menos mi amada se\u00f1ora Duarte. Un hombre de cuartel, uniforme y severidad d\u00eda y noche, llamaba a quien era su novia con un amoroso \u201cmi adorable tesoro\u201d.<br \/>\n_ S\u00f3lo cuando estamos apartados de quienes amamos, sabemos cu\u00e1nto les amamos. Desde que te dej\u00e9 ah\u00ed, con el mayor dolor que se pueda imaginar, no he podido sosegar mi desdichado coraz\u00f3n. Ahora s\u00e9 cu\u00e1nto te amo y que no puedo vivir sin ti. Esta inmensa soledad est\u00e1 llena de tu presencia.<br \/>\nNo es Neruda. Tampoco una canci\u00f3n del Paz Mart\u00ednez. Per\u00f3n, no es secreto, ten\u00eda evidente facilidad para la escritura. Hab\u00eda publicado varios libros -uno era plagio, se lo hab\u00eda copiado al bisabuelo del inolvidable Juan Forn, pero esa es otra historia-. 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