{"id":1125503,"date":"2024-11-05T11:14:42","date_gmt":"2024-11-05T14:14:42","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/11\/05\/las-boleadoras-de-tosco-aniversario-de-la-muerte-del-lider-de-luz-y-fuerza\/"},"modified":"2024-11-05T11:14:42","modified_gmt":"2024-11-05T14:14:42","slug":"las-boleadoras-de-tosco-aniversario-de-la-muerte-del-lider-de-luz-y-fuerza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/11\/05\/las-boleadoras-de-tosco-aniversario-de-la-muerte-del-lider-de-luz-y-fuerza\/","title":{"rendered":"Las boleadoras de Tosco: aniversario de la muerte del l\u00edder de Luz y Fuerza"},"content":{"rendered":"<p>Semidemocracia un par de a\u00f1os, dictadura casi siempre, C\u00f3rdoba y los \u201860 son una llamarada y su principal combusti\u00f3n es un hombre alto, de mameluco, al que le dicen Gringo y que camina las calles prendiendo fogatas en cada esquina: no es de puro incendiario que prende fogatas en cada esquina. Busca, ante todo, este hombre alto, de mameluco, al que le dicen Gringo, alumbrar. Alumbrar es parir. Y parir, en un pa\u00eds sin libertad, sin democracia, parir es incendiar.<\/p>\n<p>El hombre alto y de mameluco, al que le dicen Gringo, no incendia en soledad: sabe que el secreto es incendiar de a muchos. Sabe que la clave es incendiar entre todos. Si no es con todos, dice el hombre alto y de mameluco, no incendiamos nada. Pero como sus palabras enamoran tanto como sus ojos, nadie duda y son miles los que aportan su chispa para el fuego que, en la C\u00f3rdoba de los \u201860, ilumina y libera.<\/p>\n<p>En esos miles hay tantos jovencitos que padres y madres se asustan. Jovencitos incendiarios con una idea muy firme de libertad en la cabeza. Qu\u00e9 peligro, piensan padres y madres.<\/p>\n<p>Los estudiantes de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, que pisan las mismas brasas del incendio que festejan, saben que el hombre alto y de mameluco no s\u00f3lo es gu\u00eda y l\u00edder. Es, tambi\u00e9n, para ellos y ellas, de apenas 20, el padre que presta su sabidur\u00eda, su techo como guarida y su conocimiento como bandera.<\/p>\n<p>Saben, esos estudiantes, que cuentan con \u00e9l para lo que sea, siempre y cada d\u00eda. De d\u00eda y tambi\u00e9n de noche. Y por las noches, las noches de C\u00f3rdoba que protegen y avivan el fuego, siempre es mejor.<\/p>\n<p>Una noche, esos estudiantes incendiarios le piden a ese padre alto y de mameluco que les haga, vos Gringo, hacenos esas boleadoras de cobre para revolear a los cables de alta tensi\u00f3n para dejar a Alberdi, el primer territorio libre de Am\u00e9rica, sin luz y as\u00ed el fuego que nos alumbra cada d\u00eda nos nos alumbra esta noche.<\/p>\n<p>El Gringo que es gu\u00eda y que es l\u00edder pero que tambi\u00e9n es padre no s\u00f3lo les hace las boleadoras de cobre a los ni\u00f1os incendiarios que alumbran las noches de C\u00f3rdoba. Tambi\u00e9n las sube a su jeep y les dice a uno de los j\u00f3venes, de origen santiague\u00f1o y que preside la FUC:<\/p>\n<p>_ \u2018Oreja\u2019, esto es muy dif\u00edcil y peligroso. Pueden saltar chispas, te podes quedar ciego. Adem\u00e1s es un delito federal. Vamos todos, pero lo hago yo.<\/p>\n<p>Juntos, los j\u00f3venes incendiarios, las boleadoras y el padre mayor del fuego de la C\u00f3rdoba de los \u201860 transitan las calles del Alberdi buscando el momento exacto en d\u00f3nde disparar las balas que dejen a la ciudad a oscuras y a los corazones encendidos.<\/p>\n<p>\u00c9l, el gu\u00eda, el padre, el l\u00edder, les dice que esperen.<\/p>\n<p>_ Esperen ac\u00e1, me bajo yo primero, voy ver c\u00f3mo est\u00e1 la noche.<\/p>\n<p>Y \u00e9l, el hombre alto de mameluco se baja del Jeep y desaparece en la noche de Alberdi buscando el momento en que la oscuridad sea luz. Pero el tiempo pasa y el Gringo, el que pone el cuerpo en cada lumbre, no vuelve. Pasa el tiempo y el Gringo no vuelve.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes incendiarios deciden huir. Saben que es peligroso quedarse ac\u00e1. El tiempo pasa y la noche se vuelve alba y el Gringo no vuelve a la esquina ni a su hogar. Ni esa ni la pr\u00f3xima noche. El hombre alto de mameluco pasa dos noches a la sombra s\u00f3lo por haber puesto el cuerpo en una nueva fogata. Siempre el cuerpo en cada fogata y miles de noches a la sombra. Siempre por pensar en esos otros que, como \u00e9l, saben que la salvaci\u00f3n est\u00e1 en el fuego.<\/p>\n<p>Pocos a\u00f1os despu\u00e9s del intento fallido de las boleadoras, el 5 de noviembre de 1975, clandestino durante un gobierno democr\u00e1tico, muere por no poder atender sus dolencias. El mismo barrio Alberdi que tantas veces dejara a oscuras buscando la luz hoy protege su osamenta. La que revive en cada relampagueo en las noches sin tormenta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Semidemocracia un par de a\u00f1os, dictadura casi siempre, C\u00f3rdoba y los \u201860 son una llamarada y su principal combusti\u00f3n es un hombre alto, de mameluco, al que le dicen Gringo y que camina las calles prendiendo fogatas en cada esquina: no es de puro incendiario que prende fogatas en cada esquina. Busca, ante todo, este hombre alto, de mameluco, al que le dicen Gringo, alumbrar. Alumbrar es parir. Y parir, en un pa\u00eds sin libertad, sin democracia, parir es incendiar.<br \/>\nEl hombre alto y de mameluco, al que le dicen Gringo, no incendia en soledad: sabe que el secreto es incendiar de a muchos. Sabe que la clave es incendiar entre todos. Si no es con todos, dice el hombre alto y de mameluco, no incendiamos nada. Pero como sus palabras enamoran tanto como sus ojos, nadie duda y son miles los que aportan su chispa para el fuego que, en la C\u00f3rdoba de los \u201860, ilumina y libera.<br \/>\nEn esos miles hay tantos jovencitos que padres y madres se asustan. 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