{"id":1128358,"date":"2024-11-13T10:52:35","date_gmt":"2024-11-13T13:52:35","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/11\/13\/arturo-jauretche-el-gran-pensador-protagonista-del-ultimo-duelo-argentino\/"},"modified":"2024-11-13T10:52:35","modified_gmt":"2024-11-13T13:52:35","slug":"arturo-jauretche-el-gran-pensador-protagonista-del-ultimo-duelo-argentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/11\/13\/arturo-jauretche-el-gran-pensador-protagonista-del-ultimo-duelo-argentino\/","title":{"rendered":"Arturo Jauretche: el gran pensador, protagonista del \u00faltimo duelo argentino"},"content":{"rendered":"<p>En tiempos remotos, la pol\u00edtica fue una cuesti\u00f3n de honor. Y en esos mismos tiempos remotos, no tan lejanos, las cuestiones de honor se dirim\u00edan. \u00bfC\u00f3mo? A los tiros. Y de pol\u00edtica, honor y tiros alguien que supo mucho fue el viejo militante (radical y peronista) Arturo Jauretche.<\/p>\n<p>Jauretche fue uno de los m\u00e1s lucidos pensadores de lo argentino. Polemista irredento, cuando las palabras se acababan, y la paciencia tambi\u00e9n, don Arturo no ten\u00eda ning\u00fan problema en retar a duelo a su oponente. A sablazos, a los tiros y si fuera necesario a las trompadas, Jauretche iba al frente a\u00fan cuando su cuerpo -y sus a\u00f1os-indicaba que era mejor quedarse piola.<\/p>\n<p>Por ese \u00edmpetu y los desvelos de un falso honor, le debemos a Jauretche el, posiblemente, \u00faltimo duelo entre dos personas realizado en este pa\u00eds. Pr\u00e1ctica acostumbrada hasta las primeras d\u00e9cadas del Siglo XX, en los \u201870 la idea de retar a duelo ya se hab\u00eda extinguido, pero el viejo Jauretche, calent\u00f3n como pocos, caballero de otro siglo, quer\u00eda irse a las manos ante el primer problema.<\/p>\n<p>Y ese \u00faltimo problema lo tuvo con el general Oscar Colombo, ministro de Obras P\u00fabicas de la dictadura de Alejando Agust\u00edn Lanusse. Jauretche critic\u00f3 duramente la gesti\u00f3n de Colombo en un art\u00edculo publicado en el diario La Opini\u00f3n y el militar, ampar\u00e1ndose en sus habilidades y en el hecho de que don Arturo ya ten\u00eda 69 a\u00f1os, lo provoc\u00f3 a reparar sus diferencias a trav\u00e9s de las armas.<\/p>\n<p>La idea, anacr\u00f3nica por donde se la viera,  fue publicada en los medios: Jauretche fue retado a duelo. Nadie crey\u00f3, pese a la creciente violencia pol\u00edtica que se viv\u00eda en el pa\u00eds, que el pensador aceptar\u00eda el camino de los tiros. Pero se equivocaron: acept\u00f3.<\/p>\n<p>Su amigo Oscar Alende, viejo radical y fundador del Partido Intransigente, intent\u00f3 hacerlo desistir.<\/p>\n<p>_ Arturo, el c\u00f3digo de honor establece como l\u00edmite los 65 a\u00f1os, vos ten\u00e9s 69. Dejate de joder.<\/p>\n<p>A Jauretche poco le import\u00f3 el l\u00edmite etario. Incluso reconoci\u00f3 que si hubiera sido algo personal, no hubiera aceptado. \u201cEso s\u00ed que ser\u00eda una estupidez, pero ac\u00e1 se trataba de una causa que voy a defender\u201d. Su causa era la soberan\u00eda energ\u00e9tica. Y por esa soberan\u00eda se fueron a las manos Jauretche y Colombo un 15 de julio de 1971. Colombo pidi\u00f3 que fuera con espadas, pero Alende, el padrino de don Arturo, le record\u00f3 que su ahijado no estaba en edad de hacer esgrima y resolvieron que el duelo fuera con pistolas.<\/p>\n<p>Todos los involucrados, incluyendo a un m\u00e9dico, viajaron, en secreto, hacia Empalme San Vicente, a 50 kil\u00f3metros de la Capital Federal. Prohibido por ley, nadie deb\u00eda saber que se realizar\u00eda un duelo. Sin embargo, un periodista vinculado al mundo de la pol\u00edtica y los secretos de Estado se enter\u00f3 y viaj\u00f3 a cubrir la contienda sin que nadie lo descubriera. De pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Oculto en el gallinero del campo en donde Colombo y Jauretche se jugar\u00edan la vida, Horacio Verbitsky  observ\u00f3 cada minuto de la escena que se convertir\u00eda en el \u00faltimo gran lance de la historia argentina. Don Arturo estaba acompa\u00f1ado por Alende y muy pocos amigos. Entre ellos, un joven militante peronista que intent\u00f3 convencerlo de que desistiera,  que \u00e9l se har\u00eda cargo de enfrentar a Colombo. Jauretche le agradeci\u00f3:<\/p>\n<p>_ Muchas gracias Rodoldo, pero los hombres de verdad sabemos asumir nuestros compromisos.<\/p>\n<p>Rodolfo era Rodolfo Galimberti, el loco Galimba, un enamorado de las armas y la violencia, el cu\u00f1ado de Patricia Bulrich. De pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Sin ser visto, camuflado entre las plumas de los pollos pronto a ser sacrificados, Verbitsky registr\u00f3 la escena como una pel\u00edcula que despu\u00e9s narr\u00f3 en una cr\u00f3nica publicada en el diario La Opini\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEl general Colombo y el doctor Jauretche se quitaron los sobretodos. El militar vest\u00eda un traje gris; el civil, uno azul. Ambos se levantaron las solapas para ocultar el blanco de las camisas. El director del duelo palp\u00f3 de armas a los combatientes y con una moneda sorte\u00f3 las dos cajas de armas. A las 8.21 los padrinos se ubicaron en los puntos elegidos a los duelistas, ofreci\u00e9ndose la espalda y colocaron sus manos en las pistolas. El director pregunt\u00f3: <br \/>_ Est\u00e1n listos se\u00f1ores?<br \/>Y  ambos respondieron al un\u00edsono: estoy listo.<br \/>Hab\u00eda silencio. A las 8:22 el director dijo fuego 1-2-3. <br \/>El general Colombo torci\u00f3 su cintura, se agazap\u00f3 ligeramente e hizo fuego sobre el n\u00famero 1. El doctor Jauretche gir\u00f3 erguido y dispar\u00f3 entre los n\u00fameros 1 y 2.<br \/>Ambos fallaron, pero este redactor cree que tiraron a dar.<br \/>Los disparos provocaron una peque\u00f1\u00edsima llamarada y fue imposible apreciar a qu\u00e9 distancia de los cuerpos hab\u00edan pasado las postas. El ruido fue apagado y sin resonancia. La situaci\u00f3n fue dram\u00e1tica pero no en un estilo convencional.<\/p>\n<p>El doctor Alende se acerc\u00f3 al doctor Jauretche con su abrigo. El coronel Renain coloc\u00f3 el sobretodo sobre los hombros del general Colombo. El grupo se reuni\u00f3 en torno a la mesa y el presidente inquiri\u00f3 al general Colombo y luego el doctor Jauretche s\u00ed deseaban reconciliarse. Las respuestas fueron negativas. Terminado el lance, sus seis participantes se quitaron el sombrero simult\u00e1neamente como saludo por unos instantes. Cada bando emprendi\u00f3 la retirada por el mismo sitio en el que hab\u00eda ingresado. <br \/>El general Arredondo corri\u00f3 hacia el general Colombo y lo abraz\u00f3. Ambos calzaban guantes. El sonido de las palmadas del abrazo se expandi\u00f3 con mayor fuerza que el de los disparos. El general dijo afectuosamente:  <br \/>_  Caray hombre, esta no es hora para un duelo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En tiempos remotos, la pol\u00edtica fue una cuesti\u00f3n de honor. Y en esos mismos tiempos remotos, no tan lejanos, las cuestiones de honor se dirim\u00edan. \u00bfC\u00f3mo? A los tiros. Y de pol\u00edtica, honor y tiros alguien que supo mucho fue el viejo militante (radical y peronista) Arturo Jauretche.<br \/>\nJauretche fue uno de los m\u00e1s lucidos pensadores de lo argentino. Polemista irredento, cuando las palabras se acababan, y la paciencia tambi\u00e9n, don Arturo no ten\u00eda ning\u00fan problema en retar a duelo a su oponente. A sablazos, a los tiros y si fuera necesario a las trompadas, Jauretche iba al frente a\u00fan cuando su cuerpo -y sus a\u00f1os-indicaba que era mejor quedarse piola.<br \/>\nPor ese \u00edmpetu y los desvelos de un falso honor, le debemos a Jauretche el, posiblemente, \u00faltimo duelo entre dos personas realizado en este pa\u00eds. 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