{"id":1133740,"date":"2024-11-28T11:22:46","date_gmt":"2024-11-28T14:22:46","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/11\/28\/todos-hablan-de-tosco-para-no-hablar-de-los-fantasmas\/"},"modified":"2024-11-28T11:22:46","modified_gmt":"2024-11-28T14:22:46","slug":"todos-hablan-de-tosco-para-no-hablar-de-los-fantasmas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/11\/28\/todos-hablan-de-tosco-para-no-hablar-de-los-fantasmas\/","title":{"rendered":"Todos hablan de Tosco para no hablar de los fantasmas"},"content":{"rendered":"<p>Es relato habitual contar el paso de Agust\u00edn Tosco por el Roca, su conducta, su compromiso, su rechazo a recibir el diploma por parte de los profesores a los que criticaba. Pero el Roca, que vive en el cuerpo de un edificio del siglo 19, tiene m\u00e1s para contar. Aunque a veces se prefiera el silencio.<\/p>\n<p>La vieja construcci\u00f3n, de formas rectangulares y techos de chapa que crujen noche y de d\u00eda, antes de ser escuela fue un reformatorio. Un reformatoria que, a fines del 1800, asil\u00f3 a quienes la sociedad eleg\u00eda hacer a un costado. Pobres, desvalidos, vagabundos, hu\u00e9rfanos y abandonados pasaban sus noches sabiendo que el  destino no guardaba grandes sorpresas para ellos.<\/p>\n<p>Uno de ellos se llamaba Yamil. No hay precisiones de su a\u00f1o de nacimiento, de sus notas en el Roca, de la conducta  de Yamil en sus a\u00f1os de alumno. Ha pasado mucho tiempo y no quedan documentos de aquel tiempo. S\u00ed hay datos del presente: porque Yamil, que vivi\u00f3 en un tiempo pasado, vuelve de visita por las noches sin tormenta.<\/p>\n<p>Yamil vuelve en la foto que un alumno del Roca se sac\u00f3 frente a un espejo: junto al joven que tom\u00f3 la selfie, Yamil posa con su viejo uniforme, sin sonre\u00edr. Yamil vuelve en el joven interno que cada noche se despierta y habla con una voz que no le pertenece y relata un tiempo que no vivi\u00f3. Porque es el tiempo de Yamil, y es la voz de Yamil. Y es Yamil quien usurpa ese cuerpo, seg\u00fan cuentan en los pasillos del Roca.<\/p>\n<p>Yamil busca nuevos cuerpos porque el suyo, tan fr\u00e1gil y sensible, fue violentado por un celador que lo estrangul\u00f3  hasta convertirlo en esp\u00edritu.<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00e1 sido Yamil tambi\u00e9n quien, aquella noche de cine en el internado, se apareci\u00f3 como una sombra negra y ante la mirada de alumnos y el preceptor que los cuidaba opt\u00f3 por esconderse debajo de una cama? Yamil, que da miedo, tambi\u00e9n lo tiene.<\/p>\n<p>Hay una pregunta que nadie puede responder en el colegio de m\u00e1s de 100 a\u00f1os:<\/p>\n<p>_ \u00bfQui\u00e9n abre las canillas, qui\u00e9n hace desaparecer y aparecer los tel\u00e9fonos celulares, quien observa sin ser observado?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea Yamil. O quiz\u00e1s no siempre sea Yamil.  Porque quien observa a la cocinera con el mismo uniforme antiguo de Yamil no es Yamil. Es una joven de la que no sabemos ni su nombre ni sus tiempos. Es del pasado, pero vuelve cada tanto al ahora. Y nos mira sin ser mirada.<br \/>Hasta 1914 el Roca fue, oficialmente, el Asilo de Ni\u00f1os Desvalidos. Pasaron m\u00e1s de 100 a\u00f1os. Pero sabemos, por las visitas congeladas en el tiempo, que jam\u00e1s el pasado es pasado. Hay un presente eterno e indeterminado que, estemos donde estemos, a\u00fan nos observa. Sin ser observado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es relato habitual contar el paso de Agust\u00edn Tosco por el Roca, su conducta, su compromiso, su rechazo a recibir el diploma por parte de los profesores a los que criticaba. Pero el Roca, que vive en el cuerpo de un edificio del siglo 19, tiene m\u00e1s para contar. Aunque a veces se prefiera el silencio.<br \/>\nLa vieja construcci\u00f3n, de formas rectangulares y techos de chapa que crujen noche y de d\u00eda, antes de ser escuela fue un reformatorio. Un reformatoria que, a fines del 1800, asil\u00f3 a quienes la sociedad eleg\u00eda hacer a un costado. Pobres, desvalidos, vagabundos, hu\u00e9rfanos y abandonados pasaban sus noches sabiendo que el destino no guardaba grandes sorpresas para ellos.<br \/>\nUno de ellos se llamaba Yamil. No hay precisiones de su a\u00f1o de nacimiento, de sus notas en el Roca, de la conducta de Yamil en sus a\u00f1os de alumno. Ha pasado mucho tiempo y no quedan documentos de aquel tiempo. 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