{"id":1139418,"date":"2024-12-13T22:03:09","date_gmt":"2024-12-14T01:03:09","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/12\/13\/silvina-la-mas-rebelde-de-las-ocampo\/"},"modified":"2024-12-13T22:03:09","modified_gmt":"2024-12-14T01:03:09","slug":"silvina-la-mas-rebelde-de-las-ocampo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/12\/13\/silvina-la-mas-rebelde-de-las-ocampo\/","title":{"rendered":"Silvina, la m\u00e1s rebelde de las Ocampo"},"content":{"rendered":"<p>El pacto nunca explicitado de amor libre que un\u00eda a Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares no gener\u00f3 inconvenientes entre ellos. Pero s\u00ed una distancia insalvable entre las dos hermanas m\u00e1s reconocidas de las Ocampo: Silvina y Victoria. La relaci\u00f3n era, efectivamente, muy mala. Y a su vez, Victoria y Bioy, cu\u00f1ados y vacas sagradas de la literatura argentina, directamente se odiaban. \u00bfLa raz\u00f3n? \u00c9l dec\u00eda que ella era \u201cmandona, eg\u00f3latra y vanidosa\u201d. Ella ten\u00eda otra raz\u00f3n para no querer a su cu\u00f1ado y estar distanciada de su hermana: una tercera en discordia que no era una tercera m\u00e1s. Silvia Ang\u00e9lica, Genca, era sobrina de Silvina y Victoria, hija de una de sus hermanas Ocampo. Era muy jovencita, apenas 18, cuando sus t\u00edos Adolfo y Silvina la llevaron de viaje. No solo como compa\u00f1\u00eda, sino tambi\u00e9n, dicen las malas lenguas, como amante de los 2. La sobrina. Victoria Ocampo jam\u00e1s pudo perdonarlo.<\/p>\n<p>La hermana de. La esposa de. La amiga de. Silvina Ocampo es una de las mujeres m\u00e1s destacadas de la literatura argentina pero su vida estuvo cruzada por su relaciones familiares, amorosas y amistosas. En el tercer rubro entraba el n\u00famero 1. Jorge Luis, el hombre que todas las noches cenaba en su casa. El hombre al que Silvina cuidaba como un hijo. Porque era su amiga y tambi\u00e9n la protectora de un Borges despistado que no era capaz ni siquiera de cuidar las cuestiones de su vida \u00edntima. Poco afecto al ba\u00f1o, Silvina una vez tuvo que cerrarle el cierre del pantal\u00f3n porque el escritor a veces se olvidaba lo que quedaba a la vista de todo el mundo. En la playa, en los veranos de Mar del Plata, Borges sab\u00eda aparecer desnudo y la propia Silvina era quien lo retaba y le dec\u00eda: <br \/>&#8211; Jorge, est\u00e1s en bolas, ponete la malla.<\/p>\n<p>El \u2018come en casa Borges\u2019 era algo habitual. Cada noche en la casa de Silvina y Adolfo. Podr\u00eda ser en alguna de las tantas casas quinta de la pareja o en Villa Silvina, la casona  de Mar del Plata. Ah\u00ed, a metros del oc\u00e9ano, una manzana entera de ensue\u00f1o con una mansi\u00f3n que ten\u00eda hasta ascensor. Al frente estaba Villa Victoria, la casa de su hermana, con quien nunca se visitaba.<\/p>\n<figure><figcaption>Victoria y Silvina Ocampo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Y tampoco se visitaron, las hermanas, cuando Adolfo y Silvina se mudaron juntos por primera vez. No a un departamento o a una casa amplia, sino a un edificio completo. Un edificio de 10 pisos de la familia Ocampo, todo para ellos, en el coraz\u00f3n de Recoleta. En el primer piso estaba la pileta. S\u00f3lo ocuparon con sus pertenencias los 5 pisos superiores m\u00e1s la terraza parquizada como si fuera un bosque de Palermo. Ellos eran dos nom\u00e1s, pero las personas que trabajan eran m\u00e1s de una decena. Choferes, mucamas, cocineros, secretarias y mayordomos.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os buscar\u00edan una morada m\u00e1s peque\u00f1a: un espacio de s\u00f3lo 22 habitaciones, un atelier para Silvina, un jard\u00edn y una terraza. Adoptaron una ni\u00f1a y Silvina mantuvo el mandato familiar de ser antiperonista y anti fascista, como si fueran sin\u00f3nimos, una confusi\u00f3n acostumbrada en las clases ilustradas argentinas. El odio por el movimiento de masas la llev\u00f3 a escribir una de sus peores obras:  Testimonio para Marta, en donde aplaude el golpe del \u201855 y defiende la dictadura. Lo que es peor: est\u00e1 muy mal escrito.<\/p>\n<p>Pese a esos desvar\u00edos, Silvina era due\u00f1a de una inteligencia superior. En alg\u00fan momento de su vida, en los bosques de Palermo, fue acosada por un exhibicionista. Lejos de amedrentarse cuando el hombre abri\u00f3 su sobretodo y ella comprob\u00f3 que el sujeto estaba desnudo, Silvina le dijo: <br \/>&#8211; Esper\u00e1 un ratito -y busc\u00f3 sus anteojos en la cartera.<\/p>\n<p>Desde entonces, Silvina y el exhibicionista, un pobre diablo abandonado y andrajoso, se hicieron amigos y charlaban sentados en un banco de plaza.<\/p>\n<p>Feminista confesa, ella tambi\u00e9n supo tener una vida m\u00e1s all\u00e1 de Bioy. Quien fue testigo de eso fue otra consagrada de la literatura argentina: Alejandra Pizarnik, la m\u00e1s punk de las poetas argentinas enamorada de una Ocampo. S\u00ed, de Silvina.<\/p>\n<p>Bioy la visitaba a Pizarnik en el hospital Pirovano, en el pabell\u00f3n psiqui\u00e1trico. Cuando sal\u00eda, Pizarnik le escrib\u00eda a ella, a Silvina:<\/p>\n<p>&#8211; Oh Sylvette si estuvieras. Claro que te besar\u00eda una mano y llorar\u00eda. Pero sos mi para\u00edso perdido. Vuelto a  encontrar y perdido. Yo adoro tu cara y tus piernas y surtoit. Tus manos que llevan a la casa del recuerdo-sue\u00f1os, urdida en un m\u00e1s all\u00e1 del pasado verdadero. Silvina, mi vida, le escrib\u00ed a Adolfito para que nuestra amistad no se muera. Me atrev\u00ed a rogarle que te bese de mi parte y creo que se dio cuenta que te amo sin fondo. A \u00e9l lo amo pero distinto, vos sabes, \u00bfno? Adem\u00e1s lo admiro y es tan dulce y aristocr\u00e1tico y simple. Pero no es vos, mon cher amour. Te dejo: me muero de fiebre y tengo fr\u00edo. Quisiera que estuvieras desnuda a mi lado leyendo tus poemas en voz viva. Sylvette mon amour, pronto te escribir\u00e9. Curame. No hagas que tenga que morir ya.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre Silvina Ocampo y Alejandra Pizarnik sigui\u00f3 hasta que un d\u00eda la Ocampo no quiso atenderle m\u00e1s el tel\u00e9fono. Horas despu\u00e9s, Alejandra Pizarnik se suicid\u00f3.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Los 80 fueron llamados, al menos para Am\u00e9rica Latina y la Argentina, la d\u00e9cada perdida. Bien podr\u00eda servir esa definici\u00f3n tambi\u00e9n para la triada Silvina \/ Adolfo  \/ Jorge Luis. Los tres, en los \u201880, comenzaban a vivir el fin de las buenas \u00e9pocas. Y no se trataba del fin del amor que siempre los uni\u00f3. La mansi\u00f3n, la que compart\u00edan, la que que fuera majestuosa, poco a poco comenzaba a venirse abajo, con paredes descascaradas, humedades en los techos, habitaciones clausuradas. El edificio entraba en decadencia como la propia vida de ellos. Como la aristocracia que siempre representaron. El tiempo hizo su trabajo.<\/p>\n<p>Pero el afecto se mantuvo siempre. A\u00fan cuando en el matrimonio siempre hab\u00eda terceros o terceras en disputa. Bioy tambi\u00e9n sab\u00eda de los otros amores de Silvina. Y alguna vez confes\u00f3:<\/p>\n<p>&#8211; Supe manejar los celos. Lo nuestro iba m\u00e1s all\u00e1 de la atracci\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p>Adolfo no pod\u00eda quejarse: Una vez viudo, confes\u00f3 en sus escritos buena parte de sus aventuras, incluido un hijo extra matrimonial y sus 7 novias paralelas,. \u201cYo las quer\u00eda y amaba a todas\u201d, dijo el escritor aristocr\u00e1tico, quien jam\u00e1s abandon\u00f3 la mansi\u00f3n que compart\u00eda con Silvina. Y que nunca fue criticado por sus conductas personales, a contramano de otros personajes p\u00fablicos que fueron duramente castigados por hechos menores. Nacer en cuna de oro lo inmuniz\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>\u201cA veces me he preguntado a lo largo de mi vida -confes\u00f3 Adolfo- si no he sido muchas veces cruel con Silvina. Porque por ella no me priv\u00e9 de otros amores. Un d\u00eda en que le dije que la quer\u00eda mucho, ella exclam\u00f3: lo s\u00e9, has tenido una infinidad de mujeres pero has vuelto siempre a m\u00ed. Creo que es una prueba de amor\u201d.<\/p>\n<p>Esos \u201880 que marcaban el fin puso en primera l\u00ednea a Borges. La \u00faltima charla telef\u00f3nica entre \u00e9l y Silvina fue en mayo de 1986. \u00c9l ya estaba en Suiza y lloraba a trav\u00e9s del tel\u00e9fono. Silvina le dijo que lo extra\u00f1aba, que ten\u00eda ganas de verlo. Borges fue claro: <br \/>&#8211; No vamos a volver a vernos nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p>Aquella muerte impact\u00f3 en Silvina y en Bioy, que comenzaron a tener una vida de encierro, cada cual en su habitaci\u00f3n. Ya no volver\u00edan los acostumbrados viajes a Europa ni a las reuniones sociales que juntaban a ricos con locos y pobres. No habr\u00eda nada cuando Silvina, entrado los \u201880 y plenamente consciente, fue ganada, poco a poco, por el alzheimer. La enfermedad la invad\u00eda pero de igual modo ella luchaba contra el olvido haciendo lo que mejor sab\u00eda: escribir. Su \u00faltimas obras publicadas est\u00e1n atravesadas por la enfermedad que la desconectaba de la realidad.<\/p>\n<p>Acostumbrado a abandonarla, Bioy no cambi\u00f3 cuando Silvina ya no fue la misma. Si antes era de irse con otras, cuando su esposa qued\u00f3 postrada, el escritor m\u00e1s elegante y distinguido de nuestra historia sali\u00f3 por la puerta de calle para volver cada vez menos. Escapaba lo m\u00e1s lejos posible. Tanto que en diciembre del \u201893 hizo un nuevo viaje a Europa acompa\u00f1ado por una de sus amantes. Volvi\u00f3 justo: al d\u00eda siguiente Silvina Ocampo, la hermana de Victoria, la amiga de Borges, su propia esposa, mor\u00eda en Buenos Aires.<\/p>\n<p>Dejaba Silvina, para la historia, tres novelas, una obra de teatro, cientos de cuentos, obras de literatura infantil, once libros de poes\u00eda, decenas de premios e historias que llegaron a la pantalla grande. La \u00faltima, Los que aman, odian, fue pel\u00edcula en 2017.<\/p>\n<p>Atr\u00e1s quedaba para siempre la \u00fanica rebelde de las Ocampo: la que se burl\u00f3 de la aristocracia, la que malgast\u00f3 su riqueza, la que creci\u00f3 a la sombra de un tr\u00edo poderoso y que, pese a todo, construy\u00f3 su propia historia de mujer disidente y creadora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pacto nunca explicitado de amor libre que un\u00eda a Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares no gener\u00f3 inconvenientes entre ellos. 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