{"id":1140290,"date":"2024-12-16T11:13:10","date_gmt":"2024-12-16T14:13:10","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/12\/16\/un-invento-de-la-guerra-la-poesia-y-el-amor\/"},"modified":"2024-12-16T11:13:10","modified_gmt":"2024-12-16T14:13:10","slug":"un-invento-de-la-guerra-la-poesia-y-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2024\/12\/16\/un-invento-de-la-guerra-la-poesia-y-el-amor\/","title":{"rendered":"Un invento de la guerra, la poes\u00eda y el amor"},"content":{"rendered":"<p>1936. En Espa\u00f1a estalla la Guerra Civil. Un joven, que so\u00f1aba con ser arquitecto pero apenas era alba\u00f1il, que so\u00f1aba con la anarqu\u00eda pero que ten\u00eda que soportar el terror de Francisco Franco, queda atrapado en su casa, puro escombros, por las bombas del falangismo. Alejandro Campos Ram\u00edrez no s\u00f3lo no puede salir porque las ruinas le impiden el paso. No puede salir porque esas ruinas y esas bombas del falangismo lo hieren en una pierna y esa pierna herida ya no se recuperar\u00e1 jam\u00e1s.<\/p>\n<p>En el hospital, Alejandro Campos Ram\u00edrez es uno de los tantos heridos por la guerra y el fascismo. Buena parte de quienes lo acompa\u00f1an en las camas de desv\u00e1lidos son ni\u00f1os que saben que ya no podr\u00e1n volver a caminar. \u00c9l, amante del f\u00fatbol y que no lo podr\u00e1 jugar nunca m\u00e1s, siente compasi\u00f3n por los que est\u00e1n como \u00e9l, tan peque\u00f1os y alejados de por vida del deporte. Y piensa: <br \/>&#8211; Si existe el tenis de mesa, \u00a1tambi\u00e9n puede existir el f\u00fatbol de mesa! <\/p>\n<p>En el mismo hospital, Ram\u00edrez consigui\u00f3 unas barras de acero y un carpintero vasco refugiado, Javier Altuna, le torne\u00f3 los mu\u00f1ecos en madera. La caja de la mesa la hizo con madera de pino y la pelota con un buen corcho catal\u00e1n, bien aglomerado. Eso permit\u00eda buen control de la bola, detenerla e imprimir efectos: el remolino, por caso, que en los \u00faltimos a\u00f1os alguien busc\u00f3 prohibir en Argentina. <\/p>\n<p>En el marco de la criminal Guerra Civil espa\u00f1ola, Campos Ram\u00edrez cre\u00f3 el futbol\u00edn, conocido en Argentina como el metegol.<\/p>\n<p>El invento no lo dio ni \u00e9xito ni fama ni dinero. M\u00e1s bien, todo lo contrario. Sufri\u00f3 c\u00e1rcel, debi\u00f3 exiliarse y en M\u00e9xico fue parte de la bohemia y de la cultura universal siempre presente en tierras aztecas. Tambi\u00e9n cambi\u00f3 su nombre: Alejandro Campos Ram\u00edrez pas\u00f3 a llamarse Alejandro Finisterre, en honor a su lugar de origen.<\/p>\n<p>En 2007, poco antes de morir, le preguntaron a Finisterre, el anarquista que invent\u00f3 el metegol, acerca de los nuevos juegos electr\u00f3nicos y la posibilidad de que la  Play Station desplazara a su invento. Lejos de las miradas apocal\u00edpticas que condena a todo lo nuevo por su supuesta condici\u00f3n de destructor del presente, Finisterre respondi\u00f3: <\/p>\n<p>&#8211; Yo creo en el progreso: hay un impulso humano hacia la felicidad, la paz, la justicia y el amor, \u00a1y ese mundo un d\u00eda llegar\u00e1!.<br \/>\u00c9l, Finisterre, era as\u00ed: cre\u00eda que jugaba, pero hac\u00eda poes\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1936. En Espa\u00f1a estalla la Guerra Civil. Un joven, que so\u00f1aba con ser arquitecto pero apenas era alba\u00f1il, que so\u00f1aba con la anarqu\u00eda pero que ten\u00eda que soportar el terror de Francisco Franco, queda atrapado en su casa, puro escombros, por las bombas del falangismo. Alejandro Campos Ram\u00edrez no s\u00f3lo no puede salir porque las ruinas le impiden el paso. No puede salir porque esas ruinas y esas bombas del falangismo lo hieren en una pierna y esa pierna herida ya no se recuperar\u00e1 jam\u00e1s.<br \/>\nEn el hospital, Alejandro Campos Ram\u00edrez es uno de los tantos heridos por la guerra y el fascismo. Buena parte de quienes lo acompa\u00f1an en las camas de desv\u00e1lidos son ni\u00f1os que saben que ya no podr\u00e1n volver a caminar. \u00c9l, amante del f\u00fatbol y que no lo podr\u00e1 jugar nunca m\u00e1s, siente compasi\u00f3n por los que est\u00e1n como \u00e9l, tan peque\u00f1os y alejados de por vida del deporte. 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