{"id":1173010,"date":"2025-04-21T21:32:40","date_gmt":"2025-04-22T00:32:40","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/04\/21\/francisco-el-pastor-del-tiempo-y-la-periferia\/"},"modified":"2025-04-21T21:32:40","modified_gmt":"2025-04-22T00:32:40","slug":"francisco-el-pastor-del-tiempo-y-la-periferia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/04\/21\/francisco-el-pastor-del-tiempo-y-la-periferia\/","title":{"rendered":"Francisco, el pastor del tiempo y la periferia"},"content":{"rendered":"<p>La muerte de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, no es solo el cierre de una vida profundamente argentina y latinoamericana. Representa un punto de inflexi\u00f3n de un ciclo hist\u00f3rico que atraves\u00f3, de forma tan inesperada como audaz, la Iglesia Cat\u00f3lica y el siglo XXI. <\/p>\n<p>Francisco fue un aut\u00e9ntico pont\u00edfice (constructor de puentes). Fue un pastor de lo esencial, un vector cultural en tiempos de desintegraci\u00f3n, un referente espiritual fundamental, para un mundo desconfiado y resentido.<\/p>\n<p>Su pontificado no puede entenderse sin el gesto inaugural de Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, que en 2013 renunci\u00f3 al trono de Pedro con la convicci\u00f3n de quien se sabe custodio de la trascendencia m\u00e1s que del poder temporal. Ratzinger -quien eligi\u00f3 su nombre en homenaje a Benedicto XV, el papa que acompa\u00f1\u00f3 a la humanidad en el desfiladero desgarrador de la Gran Guerra y sus secuelas- abri\u00f3 un interregno in\u00e9dito en la historia moderna de la Iglesia. Esa transici\u00f3n, particular\u00edsima por su forma y contenido -s\u00f3lo un Papa renunci\u00f3 en dos milenios, san Celestino V, en 1294-, fue en realidad un delicado acto de gobierno espiritual y terrenal, que prepar\u00f3 la llegada de Francisco.<\/p>\n<p>El gesto de Ratzinger puede leerse tambi\u00e9n como un reconocimiento de \u00e9poca. Como se\u00f1al\u00f3 Zygmunt Bauman en Modernidad L\u00edquida (1999), vivimos en un mundo, donde las instituciones, las certezas y las formas tradicionales se disuelven. En ese mundo \u201cl\u00edquido\u201d, el s\u00edmbolo \u201cs\u00f3lido&quot; que representa el papado tradicional, deb\u00eda encontrar una nueva plasticidad. Y fue Francisco quien asumi\u00f3 ese desaf\u00edo, con cuerpo, con palabra, con gestos que singularizaron su traves\u00eda, que fue de todos nosotros. <\/p>\n<p>Francisco entr\u00f3 as\u00ed en escena en un contexto de desconfianza generalizada hacia las instituciones, tanto estatales como no gubernamentales (incluyendo a las confesionales), un tiempo de crisis sist\u00e9mica en el que lo colectivo parec\u00eda retroceder frente a lo individual. En ese escenario, el Vaticano se vio forzado a actualizar, sin renunciar, su doble car\u00e1cter: Estado y grey, poder y fe, diplomacia y pastoral. Francisco, que proviene de las periferias, reconfigur\u00f3 ese equilibrio con una orientaci\u00f3n clara.<\/p>\n<p>Su destaque al \u201cpensamiento pobre, repetitivo, que repite recetas frente a cualquier destino que se le presente\u201d formalizada en 2020 con Fratelli Tutti pero presente desde el primer minuto de su papado, funcion\u00f3 como una interpelaci\u00f3n transversal: a la pol\u00edtica, a la econom\u00eda, al derecho, a la religi\u00f3n misma. Su visi\u00f3n cultural del problema humano profundiza la idea contempor\u00e1nea de que la justicia social es solo una cuesti\u00f3n de distribuci\u00f3n. Para Francisco, como escribi\u00f3 en Evangelii Gaudium (2013), \u201cla realidad es superior a la idea\u201d. Y por eso su mensaje fue m\u00e1s educativo que ideol\u00f3gico, m\u00e1s formativo que program\u00e1tico.<\/p>\n<p>La sociedad internacional, en proceso de desarticulaci\u00f3n global, encontr\u00f3 en su voz una gu\u00eda serena. Parti\u00f3 de principios cardinales: la unidad prevalece sobre el conflicto, el tiempo es superior al espacio, la realidad es m\u00e1s importante que la idea, el todo es superior a las partes. Tal como destacaron Specchia y Fiore Vanni en Hagan L\u00edo (editado por la UNC en mis tiempos de co-director, all\u00e1 por 2021, que ojal\u00e1 estos autores actualicen y reediten), estos principios operan como br\u00fajulas de sentido. Y en ellos Francisco forj\u00f3 su estilo: tolerante, humilde, pero firme y estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>Su impulso al di\u00e1logo interreligioso, su incansable defensa de \u201cla cultura del encuentro\u201d, el llamado al cuidado de la \u201ccasa com\u00fan\u201d (como titul\u00f3 su enc\u00edclica Laudato si de 2015\u2019), y su imagen de la sociedad como un poliedro en lugar de una pir\u00e1mide, muestran una espiritualidad pol\u00edtica sin manual, pero con convicci\u00f3n. Una espiritualidad que se parece, en muchos aspectos, a aquella frase de Jauretche que Bergoglio, acaso sin citar, hizo propia: \u201cDel laberinto se sale por arriba\u201d.<\/p>\n<p>En lugar de apuntar a lo doctrinario, Francisco trabaj\u00f3 sobre lo comunitario. Apost\u00f3 a la capilaridad de las organizaciones populares; nos ofreci\u00f3 un Dios pr\u00f3ximo, \u201cque ama primero\u201d (liturgia de 2020); promovi\u00f3 una paciencia activa, a la que consider\u00f3 \u201cla sabidur\u00eda de saber dialogar con el l\u00edmite. Hay tantos l\u00edmites en la vida, pero el impaciente no los quiere, los ignora porque no sabe dialogar con los l\u00edmites. Hay alguna fantas\u00eda de omnipotencia o de pereza, no sabemos\u2026 Pero no sabe\u201d (homil\u00eda en Santa Marta, 2018).<\/p>\n<p>Y lo hizo siendo irrenunciablemente argentino. De acento inconfundible, de l\u00f3gica barrial, de afecto directo. Supo moverse entre contradicciones, pero su coherencia se sostuvo en el Evangelio y en la experiencia. Cuando fue arzobispo de Buenos Aires cre\u00f3 las Escuelas de Vecinos y Hermanas, experiencia que m\u00e1s tarde dar\u00eda lugar a las Scholas Ocurrentes, hoy presentes en m\u00e1s de 40 pa\u00edses. Su visi\u00f3n educativa se cristaliz\u00f3 tambi\u00e9n en la Universidad del Sentido, con sede en Roma y rector normalizador argentino, Hugo Juri (tres veces titular de la UNC y exministro de Educaci\u00f3n de la Naci\u00f3n), cuya misi\u00f3n es articular conocimiento con humanidad, ciencia con esperanza, necesidad con desarrollo.<\/p>\n<p>El legado de Francisco est\u00e1 sembrado en gestos, pero tambi\u00e9n en instituciones. En palabras, pero tambi\u00e9n en redes. En documentos, pero m\u00e1s a\u00fan en estilos de conducci\u00f3n. El tiempo dir\u00e1 si su pontificado alcanza la estatura de \u201creformista\u201d. En cualquier caso, su impronta ser\u00e1 innovadora. Su figura deja a la Iglesia menos vertical, m\u00e1s humana, m\u00e1s latinoamericana, llamando a la expectaci\u00f3n, a la ventura. Como escribi\u00f3 en Fratelli Tutti: \u201cLa esperanza es audaz, sabe mirar m\u00e1s all\u00e1 de la comodidad personal, de las peque\u00f1as seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida m\u00e1s bella y digna\u201d.<\/p>\n<p>Ha muerto Bergoglio, pero no su mensaje, eternizado en la estela de Francisco. Queda en nuestro coraz\u00f3n y nuestra mente su modo: de mirar, de caminar, de advertir, de ironizar, de ense\u00f1ar. Queda su voz pausada, su teolog\u00eda enriquecida gastando suelas, su renunciamiento a volver a la Argentina, a\u00fan despu\u00e9s de fallecido. Recemos por \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, no es solo el cierre de una vida profundamente argentina y latinoamericana. 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