{"id":1191004,"date":"2025-06-08T18:53:00","date_gmt":"2025-06-08T21:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/06\/08\/gestion-publica-mas-alla-de-la-contradiccion\/"},"modified":"2025-06-08T18:53:00","modified_gmt":"2025-06-08T21:53:00","slug":"gestion-publica-mas-alla-de-la-contradiccion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/06\/08\/gestion-publica-mas-alla-de-la-contradiccion\/","title":{"rendered":"Gesti\u00f3n P\u00fablica: m\u00e1s all\u00e1 de la contradicci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La expresi\u00f3n &quot;gesti\u00f3n p\u00fablica&quot; parece establecida, casi rutinaria, en los discursos y pr\u00e1cticas institucionales. Aunque desde hace unas cuantas d\u00e9cadas aparecen algunos, como ahora, que tensionan el concepto y plantean cuestionamientos, present\u00e1ndola como un ox\u00edmoron -una figura que combina t\u00e9rminos opuestos- o incluso una contradicci\u00f3n, se\u00f1alando: \u00bfPuede hablarse de &quot;gesti\u00f3n&quot;, en sentido t\u00e9cnico, eficiente y transformador, aplicada a lo &quot;p\u00fablico&quot;, un espacio actualmente asociado a la lentitud burocr\u00e1tica, la \u201cpluralidad divergente\u201d de intereses que deben administrarse y las restricciones constitucionales o legales?<\/p>\n<p>Hay quienes, desde el mundo acad\u00e9mico, pol\u00edtico o empresarial, ven en la expresi\u00f3n &quot;gesti\u00f3n p\u00fablica&quot; una promesa imposible o incluso un encubrimiento \u201ccriminal\u201d de ineficiencias estructurales. Pero en la experiencia, nadie propone c\u00f3mo superar el paradigma de manera cierta y, en tanto, abundan los ejemplos (propios o comparados) que muestran la posibilidad de superar las tensiones entre lo p\u00fablico y lo eficiente. La gesti\u00f3n p\u00fablica puede ser eficaz, leg\u00edtima y transformadora. La clave est\u00e1 en comprender cu\u00e1ndo opera como contradicci\u00f3n, cu\u00e1ndo como posibilidad, y qu\u00e9 condiciones habilitan su ejercicio virtuoso.<\/p>\n<h4>El ox\u00edmoron: una tensi\u00f3n sem\u00e1ntica inevitable<\/h4>\n<p>El t\u00e9rmino &quot;gesti\u00f3n&quot; es polis\u00e9mico y ha atravesado m\u00faltiples disciplinas: Derecho, Ciencia Pol\u00edtica, Sociolog\u00eda, Administraci\u00f3n, etc. En su ra\u00edz etimol\u00f3gica, refiere a \u201cllevar adelante algo\u201d, a intervenir activamente con un fin (\u201cgesta\u201d). En la administraci\u00f3n moderna, la gesti\u00f3n supone planificar, ejecutar, evaluar y corregir; se asocia con dinamismo, metas, rendici\u00f3n de cuentas y transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero en el imaginario colectivo, lo \u201cp\u00fablico\u201d suele invocar lo contrario: estructuras r\u00edgidas, dificultades para incluir incentivos, tiempos lentos, decisiones difusas y responsabilidades diluidas. De ah\u00ed que &quot;gesti\u00f3n p\u00fablica&quot; suene como &quot;silencio ensordecedor&quot; (ox\u00edmoron, dos conceptos que parecen incompatibles). Sin embargo, s\u00f3lo estamos frente una provocaci\u00f3n: una invitaci\u00f3n a pensar m\u00e1s all\u00e1 de lo obvio.<\/p>\n<h4>La contradicci\u00f3n: cuando la pr\u00e1ctica no cierra con el discurso<\/h4>\n<p>La situaci\u00f3n se agrava cuando el Estado se declara eficiente, pero opera sin planificaci\u00f3n; cuando se invoca la transparencia, pero se opacan decisiones; cuando proclamando modernizaci\u00f3n, se amputa sin posibilidad de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde los 70 para ac\u00e1, m\u00faltiples intentos de reforma del Estado (tecnocracia, \u201cnueva gesti\u00f3n p\u00fablica, etc.) no lograron resolver la contradicci\u00f3n que los propios \u201cagentes del cambio\u201d propusieron. En la actualidad los recortes dr\u00e1sticos promovidos por el gobierno de Javier Milei desde 2024 (eliminaci\u00f3n de ministerios, cierre de organismos descentralizados, despidos masivos, suspensi\u00f3n de pol\u00edticas federales, vetos de leyes que dispusieron reajustes salariales o previsionales y privatizaci\u00f3n de empresas p\u00fablicas) todav\u00eda no pueden ser ponderados funcionalmente, am\u00e9n de su resultado fiscal.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n del 1 al 0,3% de transferencias no autom\u00e1ticas a las provincias (donde hab\u00eda muchos programas de impacto social financiados por convenios hoy discontinuados), la eliminaci\u00f3n de fondos compensadores como el caso del transporte p\u00fablico, la quita de subsidios a las tarifas p\u00fablicas, la reducci\u00f3n del financiamiento en programas culturales, o alimentarios (distribuci\u00f3n de bolsones, sostenimiento de merenderos, comedores comunitarios) y el severo ajuste al presupuesto federal de Salud (cuya principal evidencia es la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de los hospitales nacionales pero hay mucho m\u00e1s, como la inejecuci\u00f3n de partidas en la Superintendencia de Servicios de Salud, la Agencia Nacional de Discapacidad, la eliminaci\u00f3n de la Direcci\u00f3n de Asistencia Directa por Situaciones Especiales y el cierre del Instituto Nacional del C\u00e1ncer) presenta una proyecci\u00f3n de gravedad inestimable. Ni hablar de la infraestructura abandonada a su suerte, sin ejecutarse el financiamiento de obras p\u00fablicas presupuestadas (y en curso).<\/p>\n<p>El super\u00e1vit logrado por el gobierno nacional, de $ 1,78 billones para 2024, s\u00f3lo fue posible por el descomunal recorte de jubilaciones de pensiones ($ 5,7 billones). No porque una varita m\u00e1gica de eficiencia haya logrado, todav\u00eda, el redimensionamiento del Estado. Por ahora, las provincias y los municipios atienden como pueden, descuidando otras prioridades, los graves costos sociales de estas medidas.<\/p>\n<p>Cierto es que seg\u00fan encuestas del Observatorio de Psicolog\u00eda Social de la UBA (2024), la ciudadan\u00eda muestra alta desconfianza estructural hacia el Estado como organizaci\u00f3n. Pero al mismo tiempo valora positivamente servicios p\u00fablicos espec\u00edficos como hospitales, universidades o programas sociales. La contradicci\u00f3n, entonces, no es solo conceptual y va m\u00e1s all\u00e1 de \u201clo p\u00fablico\u201d (en tanto \u201cestatal\u201d): instal\u00e1ndose en la pol\u00edtica y en la sociedad.<\/p>\n<h4>M\u00e1s all\u00e1 de la contradicci\u00f3n: experiencias de gesti\u00f3n p\u00fablica virtuosa<\/h4>\n<p>Y, sin embargo, la gesti\u00f3n p\u00fablica existe. Y m\u00e1s a\u00fan: puede funcionar. No como utop\u00eda, sino como pr\u00e1ctica concreta all\u00ed donde confluyen capacidad t\u00e9cnica, objetivos claros, legitimidad institucional y compromiso ciudadano.<\/p>\n<p>Algunos ejemplos lo muestran:<\/p>\n<p>Uruguay: mantiene una administraci\u00f3n p\u00fablica profesionalizada y con alta confianza social. Programas como el Plan Ceibal (inclusi\u00f3n digital, iniciado en 2007 y continuado hasta hoy por todas las gestiones presidenciales) o la trazabilidad de vacunas durante la pandemia evidencian una gesti\u00f3n p\u00fablica articulada y eficaz, sin perder legitimidad democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Colombia: super\u00f3 d\u00e9cadas de violencia urbana mediante una transformaci\u00f3n institucional con base municipal (por ejemplo, la ciudad de Medell\u00edn), basada en planificaci\u00f3n participativa, inversiones p\u00fablicas sostenidas y una gesti\u00f3n profesional de la infraestructura social, educativa y cultural. <\/p>\n<p>Brasil: Programas como \u201cBolsa Familia\u201d o \u201cBolsa Escuela\u201d de transferencias monetarias condicionadas al cumplimiento permanente de ciertos requisitos, lanzados hace dos d\u00e9cadas, son claves para la reducci\u00f3n de la pobreza y la desigualdad. En estados subnacionales o municipios, el hist\u00f3rico presupuesto participativo mostr\u00f3 durante a\u00f1os c\u00f3mo es posible combinar decisi\u00f3n ciudadana, gesti\u00f3n transparente y eficacia distributiva en el nivel local.<\/p>\n<h4>F\u00f3rmula viva<\/h4>\n<p>&quot;Gesti\u00f3n p\u00fablica&quot; no es contradicci\u00f3n. Es un concepto vigente, integrador del saber t\u00e9cnico con el valor democr\u00e1tico de lo com\u00fan. Reconcilia eficiencia con sensibilidad, estructura con flexibilidad, direcci\u00f3n con participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El verdadero desaf\u00edo no es negar la posibilidad de hacer buena gesti\u00f3n p\u00fablica, sino superar los problemas. Y para eso no alcanza con importar modelos empresariales (pensemos en el resonante fracaso de muchos ministros empresarios durante la presidencia Macri, o en el reciente \u201cdivorcio\u201d de Elon Musk y Donald Trump, hoy a pura acusaci\u00f3n cruzada). Tampoco sirve recortar, sin planificaci\u00f3n, funciones estatales o su financiamiento. <\/p>\n<p>La gesti\u00f3n p\u00fablica, legal y leg\u00edtima, profesional, bien entendida y practicada, trasciende la contradicci\u00f3n. Particularmente en momentos, y parece serlo \u00e9ste, en que los servicios p\u00fablicos no solo deben gestionarse: deben protegerse, repensarse, transformarse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La expresi\u00f3n \u00abgesti\u00f3n p\u00fablica\u00bb parece establecida, casi rutinaria, en los discursos y pr\u00e1cticas institucionales. 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