{"id":1228880,"date":"2025-11-02T05:28:18","date_gmt":"2025-11-02T08:28:18","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/11\/02\/entre-el-grotesco-y-la-gloria-las-calles-de-cordoba-el-jazz-el-cine-y-la-historia\/"},"modified":"2025-11-02T05:28:18","modified_gmt":"2025-11-02T08:28:18","slug":"entre-el-grotesco-y-la-gloria-las-calles-de-cordoba-el-jazz-el-cine-y-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/11\/02\/entre-el-grotesco-y-la-gloria-las-calles-de-cordoba-el-jazz-el-cine-y-la-historia\/","title":{"rendered":"Entre el grotesco y la gloria: las calles de C\u00f3rdoba, el jazz, el cine y la historia"},"content":{"rendered":"<h4><strong>El grotesco<\/strong><\/h4>\n<p>&#8230;una vieja&#8230; o dos, escarban en una batea cargada con no menos de 15 kilos de frutillas podridas en pleno centro cordob\u00e9s en la ma\u00f1ana de un s\u00e1bado, azotado por la brutalidad de un viento norte que bien podr\u00eda haber calcinado la glacial conciencia y temperamento del mejor promedio de la facultad de ciencias qu\u00edmicas, buscando algunas que no est\u00e9n \u201cpasadas\u201d, mientras otros esperan en la vereda su turno (por alguna raz\u00f3n estiman que no se puede molestar en esta tarea clasificadora), tratando, eso s\u00ed, de identificar aquella que merced a un celo parido de tan particular situaci\u00f3n, puede o no terminar en la bolsa de la que ya est\u00e1 llegando al fondo \u201clicuado\u201d del recept\u00e1culo de todas sus pretensiones. Dos d\u00edas despu\u00e9s, el producto colectivo de la zaranda humana yace embolsado en esa misma batea promocion\u00e1ndose ahora como \u201cmateria prima para mermelada\u201d &#8230;Grotesco;<\/p>\n<p>Sony Rollins, en plena euforia improvisadora -probablemente neoyorquina por lo s\u00f3lidamente rocoso del terreno- y en el entorno natural de una plaza seca, extra\u00f1amente irregular, urbana, ciertamente inadecuada para un artista que hace del vigor para ejecutar el saxo tenor y sus movimientos violentos una bandera y privilegiado elemento a destacar de su estilo, cae, se quiebra algunos huesos y sigue tocando desde el suelo (ahora con sus piernas convenientemente cruzadas) &#8230; Grotesco;<\/p>\n<p>Una de las innumerables secuencias que rebotan en el espacio virtual producido y gestionado por tel\u00e9fonos m\u00f3viles, muestra un ejemplar imponentemente drogado de le\u00f3n, subirse al acoplado en movimiento que lo transporta de una c\u00e1rcel al aire libre a otra, antes de saltar sobre el tenebroso pavimento de una autopista sudafricana, sobre la que reinar\u00e1 por algunos instantes deteniendo el transito&#8230;glorioso!!<\/p>\n<p>En todo caso, la hermen\u00e9utica grotesca de la realidad nos acompa\u00f1a en algo tan cotidiano como el lenguaje, nuestro idioma, entrenamiento visual, g\u00e9nero literario, pol\u00edtica cultural o -desafortunadamente tal vez- expediente de vinculaci\u00f3n con nuestras estructuras de dominaci\u00f3n; Aquello que buscamos, pero sin ambiciones de entender, estudiar, querer o apreciar, viste los harapos irremediablemente inmundos del grotesco.<\/p>\n<p>En su obra Taxidermia, el director h\u00fangaro Gy\u00f6rgy P\u00e1lfi parece haber extra\u00eddo una conclusi\u00f3n semejante en la operaci\u00f3n hist\u00f3rica que ensaya, revisando el transcurrir de su cultura nacional en un viaje temporal por las pesadillas subsecuentes de la segunda guerra mundial, su corolario sovi\u00e9tico, y un presente ya trascendente de consumismo exacerbado, desplome moral y aislamiento afectivo. Sus personajes principales, padre e hijo, no tienen en com\u00fan m\u00e1s que su destino de encarnar en sus cuerpos, implacable y obscenamente, el tono invariablemente grotesco con el que el historiador\/cineasta elige poner en escena la historia de su pa\u00eds.<\/p>\n<p>A la saz\u00f3n, su empresa art\u00edstica se demuestra exitosa porque sintetiza una variedad de hechos en un conjunto capaz de conjurar una imaginaci\u00f3n, calibrada en la intenci\u00f3n impiadosa, y genuinamente grotesca, de tal vez mostrar demasiado de todo lo que las buenas intenciones y pol\u00edticamente correcto de los sentires m\u00e1s \u00edntimos prescriben, debe ser escondido. De sondear en aquello que nunca va a comprenderse y vivir\u00e1 por ello como canal permanentemente abierto a una experiencia sin moraleja posible, sin aprendizaje evidente, una repugnante muestra barroca (un primo gen\u00e9rico del grotesco) de mezcla imposible de elementos ultra-realistas (hist\u00f3ricos) con las m\u00e1s insondables referencias primigenias y surrealistas al sexo, la comida y la muerte.<\/p>\n<h4><strong>La gloria<\/strong><\/h4>\n<p>Al menos en el marco de una estricta tradici\u00f3n judeo\/ cristiana, cantar glorias es una forma de festejar rezando, de invocar a dios con j\u00fabilo, y por lo tanto de reafirmar alegremente el orden supremo que reina sobre todas las diferencias, perenemente ataviadas en la acci\u00f3n de discordias, impertinencias, el rid\u00edculo y su pariente cercano, el miedo. Si en t\u00e9rminos po\u00e9ticos e interpretativos el grotesco es un ensayo interminable que engendra la originalidad del mundo y sus permutaciones permanentes: el cambio; La gloria es una f\u00f3rmula furibunda, que no puede desembocar sino en la reafirmaci\u00f3n de lo ya conseguido, de lo evidente: el natural de las cosas.<\/p>\n<p>No parece este el lugar correcto para debatir sobre los temperamentos que debe adoptar un buen cordob\u00e9s para vivir hoy de la mejor manera posible, quiz\u00e1s la gracia, la gloria de aprender a llevarse a la boca una mermelada soberbia implique acostumbrarse a meter la mano en una batea llena de frutillas podridas -o esperar el turno-, ser uno de los mejores saxofonistas de jazz de todos los tiempos conlleve la habilidad de tocar, con un miembro roto y acostado sobre piedras, el instrumento casi m\u00e1s desafiante desde el punto de vista f\u00edsico que uno pueda imaginar; O encontrar la mejor operaci\u00f3n hist\u00f3rica, prescindir por un momento del riguroso orden documental del testimonio de primera mano, para sumergirse en el acidificante y estridente mundo de la representaci\u00f3n grotesca, que en t\u00e9rminos simb\u00f3licos tal vez todo lo puede, a costa de resignar cualquier chance de arribar de una vez a las costas de lo acordado, establecido o definitivo.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Sonny Rollins, https:\/\/www.rtve.es\/play\/videos\/jazz-entre-amigos\/jazz-entre-amigos-sonny-rollins\/3940018\/#<\/p>\n<p>Gy\u00f6rgy P\u00e1lfi, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gy%C3%B6rgy_P%C3%A1lfi\" rel=\"noreferrer noopener\" target=\"_blank\">https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Gy%C3%B6rgy_P%C3%A1lfi<\/a><\/p>\n<p><strong>Esteban Chatelain<\/strong>,Profesor y Licenciado en Historia (Universidad Nacional de C\u00f3rdoba), nacido en Monte Ma\u00edz, Departamento Uni\u00f3n, provincia de C\u00f3rdoba.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El grotesco&#8230;una vieja&#8230; o dos, escarban en una batea cargada con no menos de 15 kilos de frutillas podridas en pleno centro cordob\u00e9s en la ma\u00f1ana de un s\u00e1bado, azotado por la brutalidad de un viento norte que bien podr\u00eda haber calcinado la glacial conciencia y temperamento del mejor promedio de la facultad de ciencias qu\u00edmicas, buscando algunas que no est\u00e9n \u201cpasadas\u201d, mientras otros esperan en la vereda su turno (por alguna raz\u00f3n estiman que no se puede molestar en esta tarea clasificadora), tratando, eso s\u00ed, de identificar aquella que merced a un celo parido de tan particular situaci\u00f3n, puede o no terminar en la bolsa de la que ya est\u00e1 llegando al fondo \u201clicuado\u201d del recept\u00e1culo de todas sus pretensiones. 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