{"id":1232459,"date":"2025-11-15T11:58:05","date_gmt":"2025-11-15T14:58:05","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/11\/15\/la-mamma-roma-pasoliniana\/"},"modified":"2025-11-15T11:58:05","modified_gmt":"2025-11-15T14:58:05","slug":"la-mamma-roma-pasoliniana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2025\/11\/15\/la-mamma-roma-pasoliniana\/","title":{"rendered":"La mamma Roma pasoliniana"},"content":{"rendered":"<p>Antes&#8230;, antes de declarar su fe plena en el marxismo y el evangelio cat\u00f3lico a un tiempo en clave \u00e1speramente c\u00f3mica y surrealista, utilizando como principal actor a uno de los directores m\u00e1s abusivos y voraces de Hollywood con \u201cLa Ricotta\u201d, antes de concluir la d\u00e9cada del 60 enfrasc\u00e1ndose en un trabajo estil\u00edstico -probablemente sin parag\u00f3n- con la finalidad de exponer las ra\u00edces salvajemente a\u00f1oradas de la cultura europea con \u201cMedea\u201d y \u201cEdipo Rey\u201d, antes de festejar la juventud de su tiempo: soberbia, sincera, violenta&#8230;ingenua, con su trilog\u00eda de autores medievales, antes de volver al siglo XX para morir grotescamente torturando a sus espectadores con \u201cSalo\u201d; Pier Paolo Pasolini llev\u00f3 adelante con Ana Magnani y su \u201cMamma Roma\u201d algo as\u00ed como una declaraci\u00f3n de principios -y demostraci\u00f3n de fuerza- en buena medida fundacional, de los criterios art\u00edsticos y t\u00e9cnicos que perseguir\u00eda en toda su carrera. Un paseo por el grado cero desde el que confrontar\u00eda una cultura occidental que ve\u00eda extraviada, la desafiante actualidad pol\u00edtica de la segunda mitad del siglo XX italiano y europeo, y en definitiva, su propia incapacidad para acomodarse a canon alguno, que implicara resignar: pensamiento refinado al extremo, posiciones calibradas en incomodidades casi al l\u00edmite con la alienaci\u00f3n definitiva, y una incansable voluntad por desafiar y sacudir un p\u00fablico que tem\u00eda perder definitivamente en los marasmos del consumismo, la moral capitalista y el esnobismo disfrazado de intervenci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>La mamma Roma es otra puta desfachatada embanderada en una risotada que har\u00e1 de la actriz que la profiere un \u00edcono viviente, es este un gesto sublime con el que se defiende de sus explotadores m\u00e1s despiadados, una tradici\u00f3n que la condena, y el mundo que conoce con la sabidur\u00eda de quien \u201cha sabido escupir sangre\u201d para poder adaptarse a sus m\u00e1s impredecibles mutaciones. El director la persigue c\u00e1mara en mano implacablemente, mamma Roma avanza entre quienes se prostituyen, acaso en la certeza de que el cl\u00edmax dram\u00e1tico no la espera ni prepara de manera alguna, simplemente fluye con el personaje y talento de una int\u00e9rprete que parece romper todas las costuras de un vestuario brutalmente ce\u00f1ido al cuerpo, que culmina en zapatos negros de tacones afilados. La mamma Roma es tambi\u00e9n una diva del cine italiano de los 40, 50, eso queda claro, pero no se entrega al imperativo de seducir sus candidatos con facilidad, guarda una sexualidad que ya entiende exclusivamente como expediente de intercambio con una realidad empe\u00f1ada en destruirla a cada paso que da.<\/p>\n<p>Sin embargo, el guionista la mantiene viva e incansable, un poco por jugar con ella, por disfrutar sus reflexiones nocturnas encolumnadas en un despiadado sentido com\u00fan que sus clientes se cansan pronto de escuchar, o verla entregada a la sabidur\u00eda de un cura que escucha con devoci\u00f3n, para justamente hacer todo lo contrario. Pero, adem\u00e1s, Pasolini necesita invertir toda la carga simb\u00f3lica que arrastra y eso solo puede hacerlo a costa de su hijo, Ettore, al que arranca de su pueblo suburbano hasta bloques de edificios de un barrio romano en pleno crecimiento, donde calles, motocicletas y su correlato: monta\u00f1as de basura, solo encuentran borde en un pasado encarnado en ruinas y arcos, que funcionan all\u00ed como ominoso recuerdo que las desgracias de toda nueva era no anulan \u2013ni mucho menos- el potencial de las pret\u00e9ritas.<\/p>\n<p>Ettore pelea, se enamora y consigue un trabajo a instancias de las malas artes de su madre, pero no puede evitar caer en una espiral de desgracias que lo conducen a la c\u00e1rcel, donde morir\u00e1 crucificado. Finalmente, la Mamma Roma encuentra redenci\u00f3n a los ojos de un pueblo, ahora su pueblo, que evita el suicidio sosteni\u00e9ndola al pie de la ventana abierta de par en par y el giro queda concluido, su protagonista redime su condici\u00f3n de puta para adquirir las nuevas vestiduras simb\u00f3licas de una madre.<\/p>\n<p>Hasta all\u00ed el esquema de una pel\u00edcula que, por lo dem\u00e1s, brilla en sus detalles, como la mirada destemplada sobre los j\u00f3venes, sus \u201cRagazzi\u201d, que encarnan un futuro lleno de la impertinencia con que Pasolini sue\u00f1a redimir su naci\u00f3n de aquella condena uniformizante, alienante y culturalmente esterilizante de la Italia del \u201cmilagro econ\u00f3mico\u201d de posguerra. Precisamente a instancias de camaradas j\u00f3venes que acompa\u00f1an a Ettore en su prisi\u00f3n, un anciano relata pasajes del infierno Dantesco y el director apenas esconde su prop\u00f3sito de llevar los sentidos positivamente cl\u00e1sicos de su cultura a la cotidianidad m\u00e1s absoluta. Despu\u00e9s de todo, el neorrealismo como g\u00e9nero no define acabadamente una pauta de realidad, conform\u00e1ndose con reducirla a una hermene\u00fatica de pesares y conflictos de despose\u00eddos y marginados, que por su parte decide en este caso engarzar con iron\u00edas, reflexiones profundas y tonos l\u00edricos que lo distinguir\u00e1n hasta el fin de su carrera.<\/p>\n<p>Junto con muchas otras cosas que \u201cmamma Roma\u201d sugiere: la preferencia por imponentes personajes femeninos como elementos articuladores de universos m\u00e1s amplios, cr\u00edticas despiadadas al capitalismo como forma de ordenamiento social apareado a la promesa de superar definitivamente el pasado ignor\u00e1ndolo, y su opci\u00f3n evidente por escenarios naturales y el plano-secuencia como estrategia narrativa.<\/p>\n<p>Una d\u00e9cada despu\u00e9s, un Fellini empecinado en encontrar claves interpretativas de la ciudad eterna que sospechaba, desde un complejo de inferioridad de adolescente de pueblo mal curado, no entender lo suficiente como para encarar otra obra maestra que ya estaba dirigiendo a paso firme, abordaba a Ana Magnani en las puertas de su domicilio romano, solamente para recibir como respuesta poco m\u00e1s que una mirada c\u00f3mplice y risotadas de la mama Roma ya convertida en parte del esp\u00edritu vivo de la ciudad, seguramente no fue ese el lugar donde la dej\u00f3 su autor, era tal vez aquel en el que prefiri\u00f3 ponerla el p\u00fablico que la odi\u00f3 como puta antes de amarla como madre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes&#8230;, antes de declarar su fe plena en el marxismo y el evangelio cat\u00f3lico a un tiempo en clave \u00e1speramente c\u00f3mica y surrealista, utilizando como principal actor a uno de los directores m\u00e1s abusivos y voraces de Hollywood con \u201cLa Ricotta\u201d, antes de concluir la d\u00e9cada del 60 enfrasc\u00e1ndose en un trabajo estil\u00edstico -probablemente sin parag\u00f3n- con la finalidad de exponer las ra\u00edces salvajemente a\u00f1oradas de la cultura europea con \u201cMedea\u201d y \u201cEdipo Rey\u201d, antes de festejar la juventud de su tiempo: soberbia, sincera, violenta&#8230;ingenua, con su trilog\u00eda de autores medievales, antes de volver al siglo XX para morir grotescamente torturando a sus espectadores con \u201cSalo\u201d; Pier Paolo Pasolini llev\u00f3 adelante con Ana Magnani y su \u201cMamma Roma\u201d algo as\u00ed como una declaraci\u00f3n de principios -y demostraci\u00f3n de fuerza- en buena medida fundacional, de los criterios art\u00edsticos y t\u00e9cnicos que perseguir\u00eda en toda su carrera. 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