{"id":1249354,"date":"2026-01-24T07:27:52","date_gmt":"2026-01-24T10:27:52","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/01\/24\/joni-mitchell-el-regreso-de-quien-tiene-el-derecho-a-irse\/"},"modified":"2026-01-24T07:27:52","modified_gmt":"2026-01-24T10:27:52","slug":"joni-mitchell-el-regreso-de-quien-tiene-el-derecho-a-irse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/01\/24\/joni-mitchell-el-regreso-de-quien-tiene-el-derecho-a-irse\/","title":{"rendered":"Joni Mitchell, el regreso de quien tiene el derecho a irse"},"content":{"rendered":"<p>Esta semana reapareci\u00f3 <strong>Joni Mitchell<\/strong>. Digo que reapareci\u00f3 porque, en general, Joni Mitchell no aparece; en general, Joni Mitchell no est\u00e1. Pienso mucho en la presencia de los artistas. Hace unos a\u00f1os, en Berl\u00edn, compr\u00e9 un libro de una editorial alemana independiente que publicaba textos en ingl\u00e9s, fundamentalmente ensayos sobre ciencias sociales y teor\u00eda del arte. El libro se llamaba <strong>Tell Them I Said No<\/strong> (\u201cdeciles que dije que no\u201d, ya lo he mencionado alguna vez en estas columnas) y contaba las historias de varios artistas visuales que se hab\u00edan retirado de la escena: ya no participaban de muestras colectivas y pr\u00e1cticamente tampoco de exhibiciones individuales, no circulaban por eventos, no sal\u00edan en revistas ni hablaban p\u00fablicamente de su obra en ning\u00fan otro contexto. Sencillamente desaparec\u00edan. Martin Herbert, el autor del libro, trataba de iluminar a trav\u00e9s de cada ensayo el conflicto evidente que existe entre la necesidad econ\u00f3mica de los artistas de mantenerse siempre en el centro de la mirada p\u00fablica \u2014para ganar premios y subsidios, para vender obra\u2014 y la necesidad igualmente de importante de replegarse sobre una misma y tener un cierto silencio para crear. Algunos artistas hablaban del \u201cderecho a irse\u201d: despu\u00e9s de a\u00f1os de construir una reputaci\u00f3n y pagar ciertas deudas a la opini\u00f3n p\u00fablica, un artista ha construido las condiciones que le permiten desaparecer. <\/p>\n<p>Mirando los videos de Joni Mitchell en Newport Folk, festival en el que hab\u00eda tocado por \u00faltima vez en 1969 \u2014cuando ninguna de las personas que la acompa\u00f1aron esta vez en el escenario hab\u00edan nacido\u2014 pens\u00e9 que, m\u00e1s all\u00e1 de que Joni Mitchell definitivamente se gan\u00f3 el derecho a irse, hay artistas que no se encierran para seguir creando: sencillamente se van del todo, deciden que la parte p\u00fablica de sus vidas art\u00edsticas ya ha terminado y que no quieren producir obra nueva, ni sacar discos nuevos ni sacar temas nuevos ni seguir girando para siempre como los Rolling Stones. El paradigma de la vitalidad ser\u00eda ese, el de los que hace sesenta a\u00f1os est\u00e1n ah\u00ed como el primer d\u00eda.<strong> Y en cambio Joni hace d\u00e9cadas que da la sensaci\u00f3n de creer que ya dijo lo que ten\u00eda que decir, que ya puso en el mundo la m\u00fasica que vino a poner.<\/strong> Incluso desde antes podr\u00edamos decir que su camino fue sinuoso; despu\u00e9s de Blue, su disco emblem\u00e1tico, Joni se dedic\u00f3 a seguir haciendo lo que quer\u00eda. El disco de hits le hab\u00eda salido por casualidad, no en el sentido de que le faltara cuidado sino de que su b\u00fasqueda no era la de sonar para siempre ni en la radio ni en la cabeza de nadie, y no parec\u00eda tener ning\u00fan inter\u00e9s en convertirlo en una f\u00f3rmula a repetir. Los discos que sac\u00f3 despu\u00e9s la llevaron para un sonido m\u00e1s oscuro y m\u00e1s jazzero, y para una po\u00e9tica m\u00e1s extra\u00f1a, lejos de la voz asopranada y la dulzura c\u00e1lida y juvenil que hab\u00edan enamorado a los fans de su primera etapa, muchos de los cuales probablemente prefirieron quedarse con lo que ya les gustaba y no seguirle la carrera. <\/p>\n<p>Con los a\u00f1os, Joni se empez\u00f3 a interesar m\u00e1s en la pintura y en reversionar cada tanto su m\u00fasica de siempre, hasta que directamente fue dejando de hacer hasta eso. En 2015 tuvo un aneurisma y entre todas las cosas que olvid\u00f3 (cuando ten\u00e9s un aneurisma no te acord\u00e1s ni de c\u00f3mo sentarte en una silla, dijo hace poco en una entrevista) estuvo la habilidad de tocar la guitarra. De aqu\u00ed a entonces, volvi\u00f3 a autoense\u00f1arse c\u00f3mo hacerlo mirando videos de YouTube, como lo hacen millones de chicos en todo el mundo en las habitaciones de las casas de sus padres: si est\u00e1s leyendo esta columna y aprend\u00e9s arpegios con videos, existe la probabilidad de que, en estos \u00faltimos a\u00f1os, Joni Mitchell y vos hayan aprendido con el mismo. De los \u00faltimos videos que circularon de su presentaci\u00f3n en Newport los m\u00e1s repetidos fueron aquellos en los que canta, pero la sonrisa visible e invisible que la toma cuando toca el solo de guitarra de Just Like This Train es lo que m\u00e1s me conmovi\u00f3. Da la sensaci\u00f3n, mir\u00e1ndola, que no se sent\u00f3 a estudiar de nuevo para volver a los escenarios: lo hizo como alguien se dispone a hacer una rehabilitaci\u00f3n, como alguien aprender a caminar o a hablar, a hacer las cosas que necesita para vivir que no necesariamente son p\u00fablicas ni nuevas. Hablo sobre todo desde mis prejuicios, quiero decir, contra mis prejuicios: soy yo la que piensa que una vejez vital, que seguir estando viva, es hacer cosas nuevas, seguir creando cosas que antes no exist\u00edan. Soy yo la que se siente desafiada por la vida contemplativa de Joni Mitchell, por <strong>el coraje de su ausencia del candelero.<\/strong><\/p>\n<p>Y as\u00ed y todo, es evidente que Joni cree en la novedad, en el sentido de que si vamos a hacer m\u00fasica es para hacerla toda de nuevo, para que cada vez que saquemos una guitarra para cantar la canci\u00f3n que sabemos todos sea un acontecimiento \u00fanico en el mundo. Con la voz que le dej\u00f3 el cigarrillo, Joni canta en Newport versiones \u00fanicas: repiensa letras y melod\u00edas con el instrumento que tiene ahora, jam\u00e1s se pone nerviosa ni parece, al menos musicalmente, extra\u00f1ar nada que no sea el presente. Produce un momento sagrado cuando versiona con calma parsimoniosa pero tempo infalible, aceptando y agradeciendo la ayuda que le ofrecen los m\u00fasicos que la acompa\u00f1an. No es solemne el momento sagrado: Joni les pide a todos los que la saben que canten con ella, no necesita reverencia ni silencio. Y s\u00ed, son las canciones de siempre, pero ella tiene plena conciencia de que las est\u00e1 haciendo todas de nuevo, cuando canta esas canciones de chica de treinta a\u00f1os reflexionando sobre la vida que se o\u00edan dulces y melanc\u00f3licas hace casi sesenta a\u00f1os y en la octava de arriba, y que hoy, en el cuerpo usado de quien hizo lo que quiso y pag\u00f3 todos los precios, dicen algo completamente diferente, algo que antes no hubieran podido decir y que hoy tampoco puede explicarse con palabras.<\/p>\n<p>Tamara Tenenbaum, fil\u00f3sofa, escritora, periodista y profesara universitaria. Su \u00faltimo libro es Un mill\u00f3n de cuartos propios (ganador del Premio Paidos 2025).<\/p>\n<p>Nota publicada originalmente el d\u00eda 31 de Julio de 2022 en el diarioar.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta semana reapareci\u00f3 Joni Mitchell. Digo que reapareci\u00f3 porque, en general, Joni Mitchell no aparece; en general, Joni Mitchell no est\u00e1. Pienso mucho en la presencia de los artistas. Hace unos a\u00f1os, en Berl\u00edn, compr\u00e9 un libro de una editorial alemana independiente que publicaba textos en ingl\u00e9s, fundamentalmente ensayos sobre ciencias sociales y teor\u00eda del arte. 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