{"id":1258227,"date":"2026-03-02T20:58:38","date_gmt":"2026-03-02T23:58:38","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/03\/02\/un-cuerpo-al-limite-impresiones-sobre-la-ballena\/"},"modified":"2026-03-02T20:58:38","modified_gmt":"2026-03-02T23:58:38","slug":"un-cuerpo-al-limite-impresiones-sobre-la-ballena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/03\/02\/un-cuerpo-al-limite-impresiones-sobre-la-ballena\/","title":{"rendered":"Un cuerpo al l\u00edmite: impresiones sobre \u201cLa Ballena\u201d"},"content":{"rendered":"<p>La sala est\u00e1 llena. El p\u00fablico, agitado, busca su butaca. Platea \u201cA\u201d, \u201cB\u201d, alta, baja. Fila \u201cn\u201d, \u201cl\u201d, asiento 12, 3. Todos quieren resguardar su zona, intercambiar palabras, repartir ansiedades antes de que las luces mermen y el escenario exponga su narrativa \u00fanica.<\/p>\n<p>Llego al teatro Comedia un poco apurada. Por alguna raz\u00f3n err\u00e9 el camino y cuando alcanzo la vereda la fila es larga. Esperaba estar antes, esperaba ocupar mi lugar y sacar algunas fotos, recorrer el crudo de las paredes tras la reconstrucci\u00f3n. Apreciar la escenograf\u00eda con las luces altas. Impregnarme de ese olor intermedio entre lo que fue y lo que est\u00e1 siendo. Ahora entrar\u00e9 vacilante, pienso, \u00bfc\u00f3mo no administr\u00e9 mejor el tiempo?<\/p>\n<p>Pero el comienzo de la funci\u00f3n se demora. Encuentro mi asiento. Puedo apreciar el entorno. Llego a leer un cartel que resume todo \u201cPatrimonio, Memoria y Modernidad\u201d.<\/p>\n<p>Estoy ah\u00ed para ver \u201cLa Ballena\u201d, la obra protagonizada por Julio Ch\u00e1vez a la que se suma un elenco integrado por Laura Oliva, M\u00e1ximo Meyer, Manuela Yantorno y Cecilia Cambiaso. Escrita por Samuel Hunter y dirigida por Ricky Pashkus, recupera la historia de Charlie, un profesor de literatura con obesidad m\u00f3rbida que transita en el reducido espacio de su casa lo que parecen ser sus \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n<p>Durante ese breve per\u00edodo persigue reencontrare con su hija. Perdi\u00f3 contacto cuando la ni\u00f1a -una adolescente enojada y esquiva-, ten\u00eda ocho a\u00f1os. El relato, con el ojo ubicado hacia atr\u00e1s, recupera pistas; su amor inesperado con un alumno m\u00e1s joven, Alejandro. La relaci\u00f3n liquid\u00f3 el v\u00ednculo con su esposa y su hija, por a\u00f1adidura, pero tambi\u00e9n precipit\u00f3 la muerte de Alejandro. El joven, hijo de una familia religiosa, no soport\u00f3 el desprecio por su orientaci\u00f3n sexual, dej\u00f3 de comer, muri\u00f3 por inanici\u00f3n. Tras esto, Charlie tambi\u00e9n tom\u00f3 la ruta de la comida, pero mediante el ejercicio inverso, comi\u00f3, trag\u00f3, engull\u00f3, hasta volverse un cet\u00e1ceo que apenas puede pasar del sill\u00f3n al andador, e impartir clases virtuales apa\u00f1ado en la imagen de un paisaje.<\/p>\n<p>Charlie se agita hasta para pedir perd\u00f3n. Charlie se disculpa muchas veces. Charlie no cree en Dios \u2013 a pesar de recibir en su casa, educado y atento, a un predicador-. Charlie s\u00f3lo se tranquiliza cuando lee, le leen, un viejo ensayo escrito por su hija sobre Moby Dick. Herman Melville le dedica mucho tiempo a la descripci\u00f3n de ballenas, dice el ensayo, pero de lo que en verdad quiere hablar es de la relaci\u00f3n entre los seres humanos.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed la historia, a medias, claro, para saber c\u00f3mo sigue hay que habilitar el tiempo del teatro, porque como se\u00f1ala otro de los carteles que visten las paredes del Comedia: \u201cSiempre habr\u00e1 teatro\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 es lo que respira detr\u00e1s del tel\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 es lo que anida en el patio del fondo? Y no me refiero al detr\u00e1s de escena. No estoy pensando en el env\u00e9s escenogr\u00e1fico. Me interesa reparar en esa cosa que ocurre ah\u00ed, cuando en poco m\u00e1s de hora y media, la narrativa encarnada en los cuerpos actuantes se inmiscuye en el cuerpo de los espectadores.<\/p>\n<p>La ballena es un animal marino enorme y lento. Sin embargo, puede dominar las profundidades de las grandes masas de agua. Con su f\u00edsico gigante desciende al coraz\u00f3n del oc\u00e9ano, siente el latido acuoso del mundo. Ah\u00ed, donde toda palabra est\u00e1 de m\u00e1s.<\/p>\n<p>En la novela de Melville, Ahab, el capit\u00e1n del ballenero Pequod, arrastra a la tripulaci\u00f3n a la caza de la gran ballena blanca, Moby Dick, quien a\u00f1os atr\u00e1s le arranc\u00f3 una pierna. Ahab quiere revancha, pero tambi\u00e9n medir fuerzas, alguien debe ganar la lucha en la arena donde lo humano y lo animal se entrelazan. Aunque el asunto, y los sabremos desde el principio, no es la furia del animal, ni siquiera la tiran\u00eda de Ahab, lo que yace en el fondo -como bien lo destaca ese ensayo al que regresa Charlie-, es una profunda reflexi\u00f3n sobre la respuesta humana a todo aquello que subvierte las l\u00f3gicas de lo \u201cnormal\u201d. Los cazadores pueden matar ballenas, pueden robarle sus gordas sirenas al oc\u00e9ano o al mar, pero no soportan que el razonamiento se invierta.<\/p>\n<p>En el relato b\u00edblico sobre Jon\u00e1s y la ballena -esta tambi\u00e9n es una referencia a la que apela uno de los personajes de la obra-, Jon\u00e1s es presentado como un profeta desobediente que al intentar huir de Dios provoca una tormenta. En el mar, en medio de la tormenta, es tragado por una ballena. Durante tres d\u00edas y tres noches, igual que un Pinocho arrepentido, reflexiona dentro del cuerpo de la ballena. Tras el arrepentimiento la ballena lo expulsa y Jon\u00e1s est\u00e1 listo para cumplir su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La ballena no es un animal malo. La ballena es un lugar de retiro, casi un templo. Lo que la traducci\u00f3n culp\u00f3gena del relato b\u00edblico parece mostrar como castigo, bien puede ser presentado como algo distinto. Un territorio silencioso y tranquilo que habilita la salida moment\u00e1nea del pulso acelerado de la cotidianeidad.<\/p>\n<p>Ni Moby Dick es vengativa ni la ballena de Jon\u00e1s es sanci\u00f3n expiatoria. El mam\u00edfero marino de sangre ardiente, revela en uno y otro caso que no hay pecado que pagar, sino vida que alojar. La vida con sus matices y variantes, sus formas bellas y distintas de agenciar lo ajeno y lo propio. Los humanos -los humanos, sobre todo-, urdimos modales frente a lo que incomoda, ante lo que \u201cno nos cierra\u201d. Aniquilamos las posibilidades de amar, pero hablamos en nombre del amor cuando nos espanta una guerra.<\/p>\n<p>Charlie come hasta reventar. Alejandro perece por no comer. Lo que viene del mundo envenena, intoxica. El desprecio por la orientaci\u00f3n sexual de ambos personajes invade los gestos de la comunicaci\u00f3n. Negarse a recibir esos gestos o recibirlos sin cuestionar, matan por igual. Las palabras tambi\u00e9n son alimento.<\/p>\n<p>Estoy ah\u00ed, en mi butaca, con las luces bajas, apreciando la agudeza de Ch\u00e1vez, quien enfundando en su traje de gordo terminal administra a la perfecci\u00f3n el camuflaje; lo que ha de ser muy liviano suena en su agitaci\u00f3n, se vislumbra en su sudor, en su forma de hablar, como una masa de grasa incontrolable convertida en una carga tremendamente pesada. Estoy ah\u00ed, dec\u00eda, y no puedo dejar de pensar en ese hilo que tensa la sexualidad con el amor, el amor con el cuerpo, el cuerpo con la afectividad, la afectividad con el placer, el placer con en el aniquilamiento \u00bfQu\u00e9 es lo que fracasa en el hilv\u00e1n para que el brote verde y vigoroso se convierta en un jazm\u00edn reseco?<\/p>\n<p>\u201cLa Ballena\u201d es una historia sobre los v\u00ednculos. Los v\u00ednculos entre padre e hija. Los v\u00ednculos con los afectos. Los v\u00ednculos con aquello que ingresa al cuerpo. Pero, sobre todo, el v\u00ednculo entre dos hombres que deciden amarse y son expulsados de un mundo que resuelve lo \u201canormal\u201d bajo un par de c\u00f3digos necios.<\/p>\n<p>Cuando salgo del teatro, tras un aplauso enardecido a los actores y un Julio Chavez que saluda varias veces al p\u00fablico y se mueve ahora con agilidad, cuando lo hago, escucho m\u00fasica en la vereda. La gente comenta la obra, se explaya sobre lo que le ha gustado y lo que no. Esperan un Uber o un taxi. Env\u00edan mensajes por celular. Y la m\u00fasica.<\/p>\n<p>Un hombre que parece vivir en la calle ha montado con algunos instrumentos caseros un peque\u00f1o escenario musical. De ah\u00ed viene el sonido. Est\u00e1 sentado en la vereda. Todos oyen, pispean. La m\u00fasica es linda, no hay aplausos ni monedas.<\/p>\n<p>Subo a mi auto, me alejo del teatro, de la m\u00fasica, del hombre sobre la vereda. Miro el celular. Chequeo mensajes. Scrolleo. Es tarde para cenar.<\/p>\n<p>Somos un cuerpo obeso a punto de reventar. Como el de Charlie al finalizar la obra. P\u00e1lido y redondo. Fr\u00e1gil. Al l\u00edmite. A un pulgar del derrumbe.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sala est\u00e1 llena. El p\u00fablico, agitado, busca su butaca. Platea \u201cA\u201d, \u201cB\u201d, alta, baja. Fila \u201cn\u201d, \u201cl\u201d, asiento 12, 3. Todos quieren resguardar su zona, intercambiar palabras, repartir ansiedades antes de que las luces mermen y el escenario exponga su narrativa \u00fanica.<br \/>\nLlego al teatro Comedia un poco apurada. Por alguna raz\u00f3n err\u00e9 el camino y cuando alcanzo la vereda la fila es larga. Esperaba estar antes, esperaba ocupar mi lugar y sacar algunas fotos, recorrer el crudo de las paredes tras la reconstrucci\u00f3n. Apreciar la escenograf\u00eda con las luces altas. Impregnarme de ese olor intermedio entre lo que fue y lo que est\u00e1 siendo. Ahora entrar\u00e9 vacilante, pienso, \u00bfc\u00f3mo no administr\u00e9 mejor el tiempo?<br \/>\nPero el comienzo de la funci\u00f3n se demora. Encuentro mi asiento. Puedo apreciar el entorno. Llego a leer un cartel que resume todo \u201cPatrimonio, Memoria y Modernidad\u201d.<br \/>\nEstoy ah\u00ed para ver \u201cLa Ballena\u201d, la obra protagonizada por Julio Ch\u00e1vez a la que se suma un elenco integrado por Laura Oliva, M\u00e1ximo..<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1258228,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40],"tags":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/720-27.jpe","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1258227"}],"collection":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1258227"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1258227\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1258228"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1258227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1258227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1258227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}