{"id":1259946,"date":"2026-03-10T03:27:24","date_gmt":"2026-03-10T06:27:24","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/03\/10\/del-amor-conseguido-por-pompeyo-y-shakespeare-en-la-cordoba-de-siempre\/"},"modified":"2026-03-10T03:27:24","modified_gmt":"2026-03-10T06:27:24","slug":"del-amor-conseguido-por-pompeyo-y-shakespeare-en-la-cordoba-de-siempre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/03\/10\/del-amor-conseguido-por-pompeyo-y-shakespeare-en-la-cordoba-de-siempre\/","title":{"rendered":"Del amor conseguido por Pompeyo y Shakespeare, en la C\u00f3rdoba de siempre"},"content":{"rendered":"<p>Desde un escenario rigurosamente despojado, Pompeyo Audivert, encarnando las grotescas brujas todav\u00eda confabuladas (seductora una, normalizadoramente c\u00f3mica la segunda y brutalmente despiadada la tercera) y antes de encarar decididamente la empresa trascendentemente argumental de perder a un Macbeth, que a esas alturas apenas es un simple guerrero sangriento saliendo de la batalla, desaf\u00eda al p\u00fablico cordob\u00e9s del Teatro Real de una noche de domingo acaso convenientemente lluviosa que en breve lo aplaudir\u00e1 rabiosamente y de pie, describiendo al recinto como evidencia de su patrona, H\u00e9cate, y a todos nosotros que lo habitamos por un momento efectivamente destinado a cambiarnos para siempre: mont\u00f3n de huesos sin m\u00e1s distinci\u00f3n que iniciales marcadas en la frente.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed su cuerpo se retuerce, y su voz muta aterradoramente apoder\u00e1ndose por completo de la misi\u00f3n de no reducirse a componer meros personajes, sino una obra como fen\u00f3meno casi absoluto. Este prop\u00f3sito habilitar\u00e1 un final con m\u00e1s desaf\u00edos, que intentar\u00e1 vehementemente disuadirnos de que lo que terminamos de experimentar no puede interpretarse como otra simpl\u00edsima f\u00e1bula moral, sino puesta en escena de lo aparecido como positivamente real de quien arriesga decisiones y una pr\u00e1ctica vertiginosamente fascinante, frente a lo aparente de quienes nos conformamos con sentarnos a ver.<\/p>\n<p>En este juego entre un autor imperialista y su p\u00fablico, ya plenamente absorto al sentirlo (delante m\u00edo percibo a un muchacho ciego casi vibrando en su silla) y verlo ir y venir incansablemente para aprestar la escenograf\u00eda de cada episodio, existe una versi\u00f3n de Macbeth que respeta devotamente el significado m\u00e1s propio de la obra de William Shakespeare, parida en una \u00e9poca de cambios pol\u00edticos, que desembocar\u00edan en transformaciones estatales llevando a los empujones, viejas aristocracias guerreras medievales, a la construcci\u00f3n de absolutismos centralizadores capaces de gobernar ampl\u00edsimos territorios con poblaciones en aumento.<\/p>\n<p>Mientras Macbeth titubea, tratando de surfear este maremoto de mutaciones que lo trascienden por completo, refugi\u00e1ndose en nociones de una \u00e9tica moribunda, su esposa y todo un universo de espantajos lo impulsan a matar para alcanzar un futuro que ya le ha sido anunciado. Los di\u00e1logos previos a esta decisi\u00f3n y los devenidos de sus consecuencias, componen una reflexi\u00f3n profunda de las formas, aparentemente cambiantes, con que los seres humanos tratamos de resolver relaciones invariablemente conflictivas con instancias de dominaci\u00f3n que perpetuamos con acciones \u2013u omisiones-.<\/p>\n<p>Macbeth es un asesino despiadado que mata a pu\u00f1aladas lo que va quedando de su \u00e9poca, ataviada con los despojos de un rey que su inspiradora, tan mal\u00e9volamente l\u00facida como est\u00e9ril, tan despiadada como seductora, tan poco de pasado como ah\u00edta de futuro, no titubea en describir como otro ordinario \u201cviejo hijo de puta\u201d. Y con su crimen se queda vac\u00edo, sin el \u00fanico mundo que conoce y en el que se puede orientar, para peor, su extrav\u00edo no tarda en desintegrar tambi\u00e9n a aquella que no dej\u00f3 de incentivarlo seduci\u00e9ndolo impiadosamente, suponiendo absurdamente que el cumplimiento de sus vanos prop\u00f3sitos le otorgaba garant\u00edas de una funestamente falsa plenitud sin tener que rendir cuentas.<\/p>\n<p>Aunque se resiste valientemente (Macbeth sigue siendo un guerrero temible) el mal\u00f3n de sus enemigos, disfrazados de la inefable naturaleza de las cosas (un bosque en movimiento) no tardar\u00e1n en dar cuenta de \u00e9l, cumpliendo con designios de un mal que, de cualquier manera, tambi\u00e9n le fue profetizado, remach\u00e1ndole que no ha sido sino el pe\u00f3n de un juego que siempre lo super\u00f3.<\/p>\n<p>Junto con Cervantes y Rabelais, Mija\u00edl Bajt\u00edn ve precisamente en Shakespeare, la entrada definitiva en la literatura, de una cultura popular ancestral, que resisti\u00f3 la edad media europea, a fuerza de refugiarse en fiestas y carnavales como ritos de inversi\u00f3n, la filosof\u00eda de la risa al modo de puerta abierta para la comprensi\u00f3n alternativa de contradicciones constitutivas \u2013y reproductivas- que toda existencia en marcos sociales cobija; Y principalmente, en un lenguaje ajustado en el g\u00e9nero del grotesco, tan pleno de insultos, cargadas y obscenidades, como dispuesto para plantar cara al fen\u00f3meno del cambio permanente, la mutaci\u00f3n sin pausa que las totalidades albergan como principio, por m\u00e1s fuerza con que las nieguen como construcci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Es probablemente en este punto donde las propuestas de Shakespeare y Pompeyo hacen su callo m\u00e1s duro, componiendo una pieza art\u00edstica y teatral despojadamente efectiva, aterradora y c\u00f3mica a un tiempo, pero sobre todo que saca un provecho inconmensurable de la potencia comunicativa de un discurso grotesco que no le teme ni siquiera al cambio pol\u00edtico como objeto a abordar con la impudicia de un pirata.<\/p>\n<p>Y sin embargo de muchas cosas, la C\u00f3rdoba mojada de anoche los aplaude de pie y yo tambi\u00e9n, acaso porque seguimos a\u00f1orando -desde el centro de la plaza mayor- esa simpleza medieval que Macbeth mat\u00f3 junto consigo mismo cuando apu\u00f1al\u00f3 a su rey; Seguramente, porque nuestra laber\u00edntica vida pol\u00edtica es evocada una y otra vez en los razonamientos mal\u00e9volos y desprejuiciados de la irrefrenablemente seductora lady Macbeth, o quiz\u00e1, porque m\u00e1s all\u00e1 de nuestras pretensiones jesu\u00edticas de cultivar las artes al m\u00e1s alto nivel que nuestra pulida y aristocr\u00e1tica tradici\u00f3n escol\u00e1stica permite, seguimos intuyendo que nuestra mirada grotesca est\u00e1 m\u00e1s viva que nunca, atenta para re\u00edrse a las carcajadas de aquello que m\u00e1s nos comprime y lacera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde un escenario rigurosamente despojado, Pompeyo Audivert, encarnando las grotescas brujas todav\u00eda confabuladas (seductora una, normalizadoramente c\u00f3mica la segunda y brutalmente despiadada la tercera) y antes de encarar decididamente la empresa trascendentemente argumental de perder a un Macbeth, que a esas alturas apenas es un simple guerrero sangriento saliendo de la batalla, desaf\u00eda al p\u00fablico cordob\u00e9s del Teatro Real de una noche de domingo acaso convenientemente lluviosa que en breve lo aplaudir\u00e1 rabiosamente y de pie, describiendo al recinto como evidencia de su patrona, H\u00e9cate, y a todos nosotros que lo habitamos por un momento efectivamente destinado a cambiarnos para siempre: mont\u00f3n de huesos sin m\u00e1s distinci\u00f3n que iniciales marcadas en la frente.<br \/>\nA partir de aqu\u00ed su cuerpo se retuerce, y su voz muta aterradoramente apoder\u00e1ndose por completo de la misi\u00f3n de no reducirse a componer meros personajes, sino una obra como fen\u00f3meno casi absoluto. Este prop\u00f3sito habilitar\u00e1 un fin..<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1259947,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40],"tags":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/720-134.jpe","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1259946"}],"collection":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1259946"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1259946\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1259947"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1259946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1259946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1259946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}