{"id":1261534,"date":"2026-03-17T18:28:17","date_gmt":"2026-03-17T21:28:17","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/03\/17\/la-alegria-del-romanticismo-svetlana-smolina-en-el-teatro-libertador\/"},"modified":"2026-03-17T18:28:17","modified_gmt":"2026-03-17T21:28:17","slug":"la-alegria-del-romanticismo-svetlana-smolina-en-el-teatro-libertador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/03\/17\/la-alegria-del-romanticismo-svetlana-smolina-en-el-teatro-libertador\/","title":{"rendered":"La alegr\u00eda del romanticismo: Svetlana Smolina en el Teatro Libertador"},"content":{"rendered":"<p>En su paso por C\u00f3rdoba la pianista rusa Svetlana Smolina ofreci\u00f3 un recital de piano solo en el Teatro Libertador en el marco de la apertura del ciclo a cargo de la Fundaci\u00f3n Pro Arte C\u00f3rdoba, cuyo programa previsto para el a\u00f1o corriente de abril a noviembre anuncia y promete encuentros deliciosos con la m\u00fasica acad\u00e9mica (pero tambi\u00e9n la popular) reuniendo distintos solistas de Europa, Am\u00e9rica y Asia, bandas sinf\u00f3nicas y solistas. El programa que se pudo disfrutar el pasado jueves incluy\u00f3 obras de Tchaikovsky, Chopin, Liszt y Balakirev; que Smolina conoce a la perfecci\u00f3n y de las cuales ha dejado una grabaci\u00f3n en su primer disco Romantic Journey. Tambi\u00e9n integraron el programa algunas de las danzas de Alberto Ginastera, algunas simp\u00e1ticas piezas de Gershwin, Lecuona y Moszkovsky. En el marco de la actual gira por Argentina y Chile que Smolina viene llevando a lo largo de marzo, el romanticismo visit\u00f3 Bariloche, Neuqu\u00e9n, Rosario, Buenos Aires adem\u00e1s de la Ciudad de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>A primera vista el programa que Smolina ejecut\u00f3 en el Teatro Libertador nos sit\u00faa en una serie rom\u00e1ntica, ligeramente americana y siempre popular. Si bien todas las piezas en cuesti\u00f3n son parte del canon pian\u00edstico y son reconocidas por el virtuosismo t\u00e9cnico que demandan, son tambi\u00e9n en alg\u00fan sentido perif\u00e9ricas; no hubo espacio para el clasicismo, el barroco, ni el renacimiento; no hubo compositores alemanes, italianos, ingleses ni franceses. Salvo Liszt, no hubo en el programa una representaci\u00f3n t\u00edpica de lo occidental o por lo menos del canon centroeuropeo germ\u00e1nico.<\/p>\n<p>Por otro lado, la presencia de Gershwin y Ginastera, con sus archivos del blues o el gospel en el caso del primero y de los aires camperos en el caso del segundo, le di al recital una sensibilidad popular, subalterna y perif\u00e9rica, a\u00fan cuando se trata de un piano, de una m\u00fasica totalmente acad\u00e9mica, de todos esos signos que connotan la fantas\u00eda de una alta cultura pura. En los bises Smolina volvi\u00f3 al Tchaikovsky inaugural, una suerte de cierre circular. De Rusia al continente americano y de nuevo a su tierra natal.<\/p>\n<p>El programa de este concierto puede leerse tanto a nivel narrativo o transici\u00f3n entre climas y tensiones de un discurso musical, pero tambien como viaje por algunos temas rom\u00e1nticos, principalmente, la recuperaci\u00f3n de elementos de las tradiciones populares, el imaginario nacionalista de obras ic\u00f3nicas como la polonesa heroica op.53 de Chopin; pero sobre todo, un gran sentido del humor. Smolina es graciosa. Es una pianista excelente, no se puede creer que tenga tanta m\u00fasica dentro, que pueda atravesar algunos de los fraseos m\u00e1s intrincados de la literatura para piano, que tenga calma en la velocidad y fuerza sensible en la lentitud, as\u00ed y todo es graciosa, divertida, \u00bfpopular?<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os la lengua cotidiana, sobre todo a partir de su mediatizaci\u00f3n y la cultura digital elabor\u00f3 una modulaci\u00f3n particular del significante \u201cromantizar\u201d. Si bien desde el siglo XVII hay en distintas lenguas latinas algunas variantes del t\u00e9rmino, hoy subsiste como lengua mem\u00e9tica, argot o contrase\u00f1a de la conversaci\u00f3n p\u00fablica digital, un uso del t\u00e9rmino relativamente novedoso. Nadie rebaje a l\u00e1grima o reproche esta declaraci\u00f3n de la plasticidad de la lengua, que con p\u00e9rfida iron\u00eda nos di\u00f3 a la vez la mutabilidad e inmutabilidad. Me interesa sin embargo algo que ocurre en ese tr\u00e1fico de valores y sentidos en torno a la materia del romanticismo, sospecho que una cierta noci\u00f3n de \u00e9poca puede cifrarse en las torsiones de la lengua, por m\u00e1s fr\u00edvolas -o sobre todo por eso- pueda haber. Tampoco me quiero ir lejos del concierto de Smolina. El romanticismo, hoy, y dos de sus componentes centrales -el nacionalismo (o la imaginaci\u00f3n de una comunidad delimitada a partir de ciertos mitos y memorias) y lo popular- es uno de los objetos culturales de mayor dinamismo y tensi\u00f3n en nuestra cultura. En alg\u00fan sentido, Smolina, con su genialidad de int\u00e9rprete y con los recorridos de lectura de la tradici\u00f3n musical que propone el programa de su concierto forma parte de estas tensiones.<\/p>\n<p>Los l\u00edmites de la OTAN, la legitimidad de Estados Unidos para intervenir en Ir\u00e1n o Venezuela, la posibilidad de que la Revoluci\u00f3n Cubana llegue a su fin, la posibilidad de que China se integre definitivamente con Taiw\u00e1n, la posibilidad de que Rusia anexe de nuevo a Ucrania, noticias de los movimientos b\u00e9licos de nuestro tiempo, son im\u00e1genes feroces del empeque\u00f1ecimiento del esp\u00edritu humano. Quiz\u00e1s no tan distintas a las que el nacionalismo musical del romanticismo europeo tuvo por dentro en su tiempo. Lo que Smolina trajo a C\u00f3rdoba es tan actual como cualquiera de los \u00faltimos lanzamientos de la industria musical.<\/p>\n<p>El romanticismo es algo m\u00e1s que una pasi\u00f3n euf\u00f3rica, que el amor alucinado a mitolog\u00edas como la tradici\u00f3n y la patria, que un imaginario de fetiches can\u00f3nicos o la sensaci\u00f3n del arrebato y la desesperaci\u00f3n. Solemos pensar el romanticismo como una ceguera, como la estupidez de la que brotan todas las idealizaciones que permiten tener una identidad. Quiz\u00e1s esta es la experiencia de los siglos anteriores. Hoy siento el tufillo de las pasiones tristes en la desconfianza al romanticismo.<\/p>\n<p>Si hay una vida alegre, una forma distorsionada de vivir el presente, que no sea escapismo, ni cinismo, puede ser esta v\u00eda de escape musical a todo lo que tiene de cotidiano y chato el mundo. La experiencia est\u00e9tica de estos emblemas que ejecut\u00f3 Smolina, tan lejanos al clasicismo, tan fronterizos entre lo moderno y lo contempor\u00e1neo, tan anacr\u00f3nicos, indecisos e indecibles, sin Brahms o Beethoven pero tampoco sin Stravinsky o Bartok, me contagiaron una alegr\u00eda, una cierta imagen de infancia del mundo, una sentimentalidad emancipada de productividad o promesa, el refugio c\u00f3mico de los Scherzos, la orientaci\u00f3n coreogr\u00e1fica o l\u00fadica de estas piezas originalmente construidas para Ballet o inspiradas para la danza, dieron una torsi\u00f3n a lo que se puede entender por romanticismo en nuestros d\u00edas, una posibilidad de llamar al cuerpo, de convocar sus humores m\u00e1s c\u00f3micos, interpelar m\u00e1s all\u00e1 del tono tr\u00e1gico o de la necesidad de indignaci\u00f3n. Nadie dej\u00f3 su asiento en el Libertador mientras tocaba Smolina, pero si escuchamos m\u00fasica para bailar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su paso por C\u00f3rdoba la pianista rusa Svetlana Smolina ofreci\u00f3 un recital de piano solo en el Teatro Libertador en el marco de la apertura del ciclo a cargo de la Fundaci\u00f3n Pro Arte C\u00f3rdoba, cuyo programa previsto para el a\u00f1o corriente de abril a noviembre anuncia y promete encuentros deliciosos con la m\u00fasica acad\u00e9mica (pero tambi\u00e9n la popular) reuniendo distintos solistas de Europa, Am\u00e9rica y Asia, bandas sinf\u00f3nicas y solistas. El programa que se pudo disfrutar el pasado jueves incluy\u00f3 obras de Tchaikovsky, Chopin, Liszt y Balakirev; que Smolina conoce a la perfecci\u00f3n y de las cuales ha dejado una grabaci\u00f3n en su primer disco Romantic Journey. Tambi\u00e9n integraron el programa algunas de las danzas de Alberto Ginastera, algunas simp\u00e1ticas piezas de Gershwin, Lecuona y Moszkovsky. 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