{"id":1269604,"date":"2026-04-26T09:57:55","date_gmt":"2026-04-26T12:57:55","guid":{"rendered":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/04\/26\/enrique-villegas-de-nacionalidad-pianista\/"},"modified":"2026-04-26T09:57:55","modified_gmt":"2026-04-26T12:57:55","slug":"enrique-villegas-de-nacionalidad-pianista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/2026\/04\/26\/enrique-villegas-de-nacionalidad-pianista\/","title":{"rendered":"Enrique Villegas. De nacionalidad pianista"},"content":{"rendered":"<p>A<strong> Enrique Villegas<\/strong> le gustaba contar que se hizo famoso respondiendo reportajes, que nadie asist\u00eda a sus conciertos ni escuchaba sus discos. Se trataba de una exageraci\u00f3n propia de su verborrea: el Mono hablaba hasta por los codos, seg\u00fan da cuenta un aguafuerte de<strong> Oberd\u00e1n Rocamora <\/strong>(Jorge As\u00eds durante su paso por la redacci\u00f3n de Clar\u00edn) publicada en 1977.<\/p>\n<p>No he tenido oportunidad de escuchar sus conversaciones con <strong>Antonio Carrizo<\/strong>, que quedaron registradas en un disco doble pero no deja de ser llamativo: los m\u00fasicos no suelen ser grandes conversadores. En cambio, s\u00ed he disfrutado con la escucha contemplativa de un disco que grab\u00f3 para autohomenajearse con motivo de sus sesenta a\u00f1os: 60 a\u00f1os 3-8-73.<\/p>\n<p>Ese disco es una grat\u00edsima puerta de acceso al opus villeguiano. Quien nunca escuch\u00f3 nada de Villegas har\u00eda bien en regalarse los 40 minutos que dura. Se trata del registro \u00edntimo de cuatro canciones que exponen la condici\u00f3n ecl\u00e9ctica de un pianista que milit\u00f3 en la gran tradici\u00f3n de la m\u00fasica americana encarnada por <strong>Duke Ellington<\/strong> pero tambi\u00e9n se luci\u00f3 como int\u00e9rprete de un disco de zambas y otro dedicado a los preludios de <strong>Chopin<\/strong>.<\/p>\n<p>Para la ocasi\u00f3n lo secundan sus compa\u00f1eros de ruta: <strong>Oscar Alem<\/strong> en contrabajo, <strong>Osvaldo L\u00f3pez<\/strong> en bater\u00eda y \u2014a falta del legendario Jorge &quot;Bebe&quot; Egu\u00eda\u2014 el fresqu\u00edsimo concurso de un <strong>Ara Tokatlian <\/strong>de 22 a\u00f1os. El plan era sencillo: tocar en el estudio como podr\u00eda hacerlo en su casa ante un peque\u00f1o grupo de amigos.<\/p>\n<p>El repertorio escogido pas\u00f3 por St. Louis Blues, a la que defini\u00f3 como el himno del jazz; Caminito, la gloriosa p\u00e1gina de<strong> Juan de Dios Filiberto<\/strong> que se sumerge en la tradici\u00f3n popular argentina; La Rosita, escrita por <strong>Paul Dupont <\/strong>y llevada a su punto m\u00e1ximo en la versi\u00f3n de <strong>Coleman Hawkinks<\/strong> y <strong>Ben Webster<\/strong>; y, por \u00faltimo, una improvisaci\u00f3n propia llamada Free, toda una declaraci\u00f3n de intenciones: el jazz ser\u00e1 libre o no ser\u00e1, dicha por un hombre que estuvo preso de las garras insaciables de <strong>Columbia Records <\/strong>(la discogr\u00e1fica m\u00e1s antigua del mundo, datando de 1887), a los que m\u00e1s adelante llamar\u00eda &quot;los gangsters del disco&quot;.<\/p>\n<p>Todas las piezas suenan de modo un encantador pero acaso el plus de esta obra venga dado por la ilaci\u00f3n. El nexo conector es la mentada labia de Villegas, que puede resultar excesiva, insidiosa: las canciones se valen por s\u00ed mismas, no necesitan de nombre, excusa o justificaci\u00f3n; pero eso no le quita al discurso ni una pizca de lo amable y cautivante: su decir cayengue trae dosis de veneno pero nunca abandona una cierta voluntad pedag\u00f3gica; es un boxeador que nunca baja la guardia, un tenista que tiene todos los golpes. Villegas est\u00e1 lleno de verdades y no se las guarda. <\/p>\n<p>Ni bien finaliza la escucha de este disco el impulso natural es darle play de nuevo. O probar con otro. En las plataformas de streaming est\u00e1 disponible pr\u00e1cticamente toda la discograf\u00eda. Y uno, de puro goloso, se queda antojado de o\u00edr la presentaci\u00f3n en el <strong>Teatro Col\u00f3n<\/strong> o en el <strong>estadio Jos\u00e9 Amalfitani<\/strong>, dos hitos enormes en la historia del jazz argentino, que le hacen justicia a la estatura de un personaje que se construy\u00f3 a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Canci\u00f3n tras canci\u00f3n uno no puede dejar de preguntarse de d\u00f3nde pudo salir tan tremendo artista, capaz de hacerse un lugar entre los grandes en la meca del jazz en la segunda mitad de la d\u00e9cada del 50, precisamente cuando confluyen los padres fundadores, como<strong> Duke Ellington <\/strong>y <strong>Lester Young<\/strong>, con los nombres llamados a renovar el g\u00e9nero: <strong>Miles Davis<\/strong>, <strong>Charles Mingus<\/strong>, <strong>Bill Evans<\/strong> o <strong>John Coltrane<\/strong>, por mencionar a algunos.<\/p>\n<p>Villegas comenz\u00f3 a tocar jazz a los nueve a\u00f1os; un n\u00famero, 1922, se dice f\u00e1cil pero pensar que un ni\u00f1o pudiera hacerlo desde aqu\u00ed en una \u00e9poca en que la m\u00fasica en formato f\u00edsico apenas circulaba invita a la perplejidad. Tuvo como maestro a<strong> Alberto Williams<\/strong>, literalmente un maestro de maestros ya que a lo largo de su vida desarroll\u00f3 una gran tarea para divulgar la ense\u00f1anza del piano. Para ello se sirvi\u00f3 de muchas piezas del folclore argentino como veh\u00edculo (su abuelo, <strong>Amancio Alcorta<\/strong>, era oriundo de Santiago del Estero y tambi\u00e9n m\u00fasico).<\/p>\n<p>El peque\u00f1o Enrique fue escolarizado en el <strong>Colegio Normal Mariano Acosta<\/strong>. Quiz\u00e1s ese nombre no diga mucho por s\u00ed solo pero vale anotar que a finales de los a\u00f1os veinte en el alumnado se contaban varios futuros argentinos ilustres. El primero a mencionar es <strong>Julio Cort\u00e1zar<\/strong> ya que la afinidad cae por su propio peso. Tal vez fueran amigos desde ni\u00f1os, qui\u00e9n sabe, en todo caso los movi\u00f3 el mismo motor. Otros egresados notables de esa \u00e9poca fueron <strong>Abel Santa Cruz<\/strong> (destacado guionista de cine) y<strong> Manuel Sadosky <\/strong>(matem\u00e1tico, f\u00edsico, fundador de la computaci\u00f3n en Argentina). El Normal Mariano Acosta tiene buenas razones para inflar el pecho de orgullo.<br \/>Al Mono Villegas nadie puede cuestionarle nada desde lo pian\u00edstico. Su vasta formaci\u00f3n cl\u00e1sica construy\u00f3 un arsenal de armon\u00eda a prueba de cualquier amenaza. Los reproches, que siempre los hay, c\u00f3mo no, vienen de su petulancia, del usar la palabra como un arma arrojadiza, de causar escozor, sea por el ejercicio de una convicci\u00f3n con anteojeras o por mero ejercicio de esgrima, por divertimento.<\/p>\n<p>Cuentan que despu\u00e9s de un concierto de<strong> Oscar Peterson <\/strong>dec\u00eda para quien quisiera escucharlo: Si yo tuviera esa base r\u00edtmica tocar\u00eda como \u00e9l. Antes mencion\u00e9 la versi\u00f3n de La Rosita que facturaron<strong> Coleman Hawkinks<\/strong> y <strong>Ben Webster<\/strong>. En esa sesi\u00f3n el piano estuvo a cargo de Oscar Peterson. De manera que en el d\u00eda de su cumplea\u00f1os 60, <strong>Enrique Villegas<\/strong>, el Mono, segu\u00eda dando la pelea. O respondiendo a los insolentes cu\u00e1ntos pares son tres botas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Enrique Villegas le gustaba contar que se hizo famoso respondiendo reportajes, que nadie asist\u00eda a sus conciertos ni escuchaba sus discos. 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Se trata del registro \u00edntimo de cuatro canciones que exponen la condici\u00f3n ecl\u00e9ctica de un pianista que milit\u00f3 en la gran tradici\u00f3n de la m\u00fasi..<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1269605,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40],"tags":[],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/720-369.jpe","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1269604"}],"collection":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1269604"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1269604\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1269605"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1269604"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1269604"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/la100lasvarillas.com.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1269604"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}