Provinciales

Noche de clasicismo y voces: la Filarmónica de Córdoba deslumbra en la Sala de las Américas

La Sala de las Américas vivió el sábado 23 de mayo una de esas noches en las que la música logra transformar el clima de una ciudad. Con un auditorio colmado y entusiasta, la Orquesta Filarmónica de Córdoba, dirigida por el Mtro. JongWhi Vakh, ofreció un concierto de notable jerarquía artística que fue recibido con prolongados aplausos y una cálida ovación del público presente en Ciudad Universitaria.

Bajo una propuesta centrada en grandes clásicos del repertorio europeo, la velada comenzó con la brillante obertura de Las bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus Mozart, interpretada con precisión, dinamismo y elegante equilibrio sonoro. Desde los primeros compases, la orquesta mostró solvencia técnica y una expresividad que sostuvo durante toda la presentación.

Uno de los momentos más celebrados de la noche fue la interpretación de la Sinfonía Nº 104 de Joseph Haydn, obra monumental del clasicismo que permitió apreciar el refinamiento de cada sección instrumental y la cuidada construcción de matices por parte de la Filarmónica.

La segunda parte del concierto estuvo dedicada al universo de la ópera y reunió algunas de las arias más reconocidas del repertorio italiano y francés. Nicolás Visintín aportó presencia escénica y potencia vocal en el célebre “Largo al factótum” de El barbero de Sevilla de Rossini, despertando una inmediata respuesta del público.

Orquesta Filarmónica de Córdoba con voces solistas

La soprano Carla Sargiotto deslumbró con “Je veux vivre”, de Roméo et Juliette de Charles Gounod, en una interpretación luminosa y de gran sensibilidad. Más tarde, Andrés Cabanillas recibió una de las ovaciones más intensas de la noche con “La donna è mobile”, de Rigoletto de Giuseppe Verdi, gracias a una versión vibrante y de impecable proyección.

También se destacó la participación de Rosario Goldaracena en “Addio mio dolce amor” de Giacomo Puccini, donde la cantante logró transmitir delicadeza y emoción con notable musicalidad.

Voces destacadas para un repertorio de clásicos(Foto: H. Scocozza)

El cierre llegó con el festivo “Viva il vino spumeggiante”, de Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni, interpretado por todo el elenco vocal y como solista Luciano Santamaría junto a la orquesta. La obra coronó una noche de gran intensidad artística y espíritu celebratorio, sellando el encuentro entre músicos y audiencia en un clima de genuino entusiasmo.

Orquesta Filarmónica en Sala de las Américas

El broche llegó con la brillantez del Brindis de La Traviata, que provocó el pedido fervoroso de un "bis" y una ovación de pie de todo el auditorio.

La actuación confirmó, una vez más, el excelente momento artístico que atraviesa la Orquesta Filarmónica de Córdoba y el permanente acompañamiento de un público que respondió llenando la sala y celebrando cada interpretación con evidente emoción.

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