Javier Milei defendió a José Luis Espert y atacó a periodistas
La controversia en torno al financiamiento de la campaña electoral de José Luis Espert en 2019, un tema que había quedado prácticamente sepultado tras el proceso electoral de octubre pasado, volvió de forma abrupta al centro de la escena política. El encargado de resucitar el debate fue el presidente Javier Milei, quien lanzó una encendida defensa del diputado a través de un extenso tuit en sus redes sociales. El mandatario reaccionó ante las novedades de la causa que se tramita en Texas contra Federico “Fred” Machado, el empresario rionegrino que proveyó aeronaves y fondos al economista, asegurando que la Justicia estadounidense dictaminó la inocencia respecto al cargo de narcotráfico y exigiendo disculpas públicas a la prensa.
“A José Luis Espert le DESTRUYERON la reputación, lo empujaron al ostracismo y quisieron convertirlo en un criminal mediante una OPERACIÓN POLÍTICA Y MEDIÁTICA INFAME. Durante semanas lo ENSUCIARON, lo DIFAMARON y lo condenaron públicamente sin pruebas, sólo porque defendía las ideas de la libertad y les resultaba incómodo. Pero finalmente, la Justicia de Estados Unidos aceptó la declaración de INOCENCIA respecto del narcotráfico del que se acusaba a la persona utilizada para golpear y ensuciar a José Luis Espert”, lanzó el presidente, enfatizando con mayúsculas.
A pesar de la interpretación que ensayó la Casa Rosada para reivindicar a su aliado político, los documentos del tribunal del distrito Este de Texas exponen una realidad técnica muy diferente. Lo formalizado por Machado no es una declaración de inocencia ni una absolución, sino un acuerdo bilateral clásico con los fiscales federales para eludir el juicio oral y morigerar una eventual condena a décadas de prisión (podría llegar incluso a prisión perpetua). Mediante este pacto, que todavía debe ser homologado de forma definitiva por el juez federal Amos Mazzant III, el empresario aceptó declararse culpable de los delitos de conspiración para lavado de activos y fraude electrónico a cambio de que la fiscalía retire el cargo de narcotráfico internacional.
Lejos de aliviar la situación del entorno del diputado, la confesión de Machado robustece las sospechas de las autoridades judiciales. El financista reconoció formalmente haber liderado una organización destinada a ocultar el origen y control de fondos espurios a través de fideicomisos aeronáuticos, una ingeniería por la que circuló dinero de procedencia ilegal. Esta aceptación explícita de culpabilidad por lavado de dinero genera un impacto directo en la Argentina, donde Espert es investigado penalmente en un juzgado federal de San Isidro por el fiscal Fernando Domínguez bajo las figuras de lavado de dinero y enriquecimiento injustificado.
En la tradición penal norteamericana, este tipo de negociaciones implica aceptar cargos menores con penas reducidas ante la contundencia de las pruebas, pero de ningún modo borra la existencia del entramado delictivo original. Sin embargo, Milei insistió en que “muchos periodistas y muchos políticos deberían pedir DISCULPAS PÚBLICAS, pero todos sabemos que NO LO VAN A HACER, porque viven de operar, mentir, difamar y ensuciar” y repitió su mantra de ataque a la prensa: “Es por eso que NO ODIAMOS LO SUFICIENTE A LOS PERIODISTAS”.
La investigación local mantiene la lupa sobre una transferencia inicial de 200.000 dólares que Machado realizó a favor de Espert a inicios de 2020 a través del Bank of America, además de registrar indicios y documentación por montos que rozarían el millón de dólares. Aunque el legislador argumentó reiteradamente que esos fondos correspondían al cobro de una consultoría para un proyecto minero en Guatemala, los peritajes y las pruebas recolectadas en el país no hallaron evidencias de la realización de dichos trabajos. Con el principal financista de aquella campaña admitiendo ante los tribunales norteamericanos que es un lavador de activos, la estrategia del oficialismo de dar el caso por cerrado choca contra un expediente judicial que ahora tiene bases mucho más sólidas para avanzar sobre las cuentas del economista.